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Desde mi condición de simple ciudadano, intento mantenerme informado de lo que acontece a diario en mi país, intento dar seguimiento a lo que acontece en las organizaciones políticas, sus pleitos, divisiones, pactos políticos, sus puñaladas traperas; sigo de cerca la actuación de los funcionarios públicos, Poder Ejecutivo; Poder Legislativo; Poder Judicial; Consejo Supremo Electoral. Me preocupa la profunda crisis económica mundial y las repercusiones que ya está teniendo en la endeble economía nacional. Estoy pendiente de los planes de austeridad que proclama el actual gobierno. Con respecto a la problemática nacional, leo y analizó los diferentes artículos de opinión en que se abordan temas políticos, sociales y económicos. Pero cualquiera se preguntará: ¿Para qué todo ese esfuerzo? Simplemente y llanamente para tratar de visualizar si al final del camino existe en esta nación a corto o mediano plazo, un foco de luz y de esperanza que haga posible recuperar la autoestima del nicaragüense.

Lamentablemente el panorama nacional no es nada halagador, en el espacio y en suelo nicaragüense, se observan nubes negras, que presagia tormentas eléctricas y grandes aguaceros, lo cual no permite que nos alumbre los rayos del sol para hacer germinar la semilla de la estabilidad social, del progreso y el desarrollo económico. Cualquiera que lee este artículo podrá calificar que el suscrito alberga un espíritu, un sentimiento derrotista, pero estimo que ya es tiempo que los nicaragüense abran muy bien los ojos, para palpar la triste realidad, es tiempo que maduremos políticamente, para que no sigamos siendo objeto de engaños y víctimas de cantos de sirenas que continuamente lanzan los grupos de poder político, ofreciendo ilusorias expectativas de que la situación va a cambiar para bien del pueblo, pero la cruda verdad demuestra todo lo contrario, ya que el pueblo sigue inmerso en un grave estado de postración de pobreza, de miseria, mientras los falsos profetas (funcionarios públicos) se dan la gran vida con los recursos del Estado.

Es deplorable observar cómo el gobierno de Daniel Ortega, luego que metió las extremidades en sus relaciones con la comunidad internacional, dándose las ínfulas de gobernante de un país, que no necesita de la ayuda internacional, pues en su mentalidad megalómana, piensa que Nicaragua es autosuficiente económicamente, por su mente enfermiza cree que nuestro país tiene tanto recursos que en materia de exportaciones sobrepasa los 10 mil millones de dólares anuales, por lo cual se puede dar el lujo en decir públicamente que la cooperación de la Unión Europea y otros países se vaya al carajo. Pero como la realidad de nuestra economía es otra, ahora el gobernante ante los grandes clavos económicos, ante la comunidad donante se muestra manso y humilde de corazón, cambió el discurso arrogante, a otro suplicante, en otras palabras la prepotencia política la hizo a un lado, todo en un afán por recuperar la ayuda que por su conducta hizo que se fuera del país.

De aquí que altos funcionarios del partido de gobierno (el diputado René Núñez Téllez), ante el aislamiento nacional e internacional que tiene el gobernante Daniel Ortega, ya está planteando la necesidad de instalar un Diálogo Nacional con todas las fuerzas vivas de la nación. Sin embargo, el referido diálogo ya tiene condicionamientos, pues en él sólo se abordaría la crisis económica del país. En el mismo se descarta la posibilidad de discutir temas políticos, tales como: El Fraude Electoral de las elecciones municipales; Reformas a la Ley Electoral, eliminación del Consejo Supremo Electoral y Reformas Constitucionales.

Como siempre, Daniel Ortega con su propuesta de Diálogo Nacional pretende darle al pueblo atol con el dedo. ¿Desde cuándo los problemas económicos están desligados o separados de los problemas políticos? En cualquier sociedad, si no hay atención y solución a los problemas políticos, tampoco se tendrá salida y solución a los problemas económicos. Pregunto: ¿No fueron acaso los problemas políticos (el fraude electoral) los que produjeron que la ayuda internacional se retire del país? Entonces, ¿cómo el gobierno viene con semejante desfachatez a proponer un Diálogo Nacional excluyendo de la agenda la parte toral del problema?
El gobierno de Daniel Ortega, con su llamado al diálogo quiere aplicar la viveza de ratón, puesto que encontrándose en un tremendo atolladero económico, del cual él es el único responsable, ahora pretende que a los que les dio palo y pedrada (la oposición política) le tiren el salvavidas para no ahogarse en las aguas embravecidas de la crisis económica mundial. El gobierno con su propuesta pretende instrumentalizar a los diferentes sectores de la sociedad civil, usando el Diálogo Nacional, para así obligar a la comunidad internacional a que reactivara la suspendida ayuda económica. De tal manera que el partido de gobierno, si logra montar el Diálogo Nacional con todas fuerzas vivas de la nación, teniendo como único punto de agenda lo económico, con eso estaría tomando un respiro ante la grave crisis económica nacional, mientras que los temas políticos los abordaría con su carnal y socio político el PLC, con éste cocinaría las reformas constitucionales, reforzaría el bipartidismo, aprobarían la reelección presidencial o fortalecerían el sistema semiparlamentaria ya existe en la actual constitución política.

De manera que yo invito a todos los sectores de la sociedad civil a participar activa y beligerantemente en un auténtico y verdadero diálogo nacional, en el cual se discutan y resuelvan los dos ejes fundamentales, lo político y lo económico. Si el gobierno quiere imponer sólo el tema económico y dejar de fuera el político, bajo esa condiciones no quedará otra alternativa que rechazar la propuesta de diálogo, pues de aceptarse, la oposición política jugaría un papel de tonto útil que beneficiaría única y exclusivamente a las dos fuerzas políticas mayoritarias del país el FSLN y el PLC. Si se participa en ese diálogo, se estaría entregando en bandeja de plata todo el país, al nefasto caudillismo encabezado y dirigido por Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.

En el supuesto de que el partido de gobierno organice un Diálogo Nacional, sólo con su socio el PLC, y en él no participa la verdadera oposición política, los resultados de dicho diálogo no tendrán ninguna legitimidad, lo que se acuerde en ese monólogo, definitivamente será repudiado y rechazado nacional e internacionalmente y el gobernante Daniel Ortega, no conseguirá los objetivos y propósitos trazados, como es recuperar credibilidad política y restaurar para su gobierno la ayuda internacional.

La oposición política en la actual coyuntura tiene en sus manos la oportunidad de oro que buscaba, si por la presión nacional e internacional se consigue doblarle el brazo al partido de gobierno, en el sentido de que se instale un verdadero Diálogo Nacional, sin condiciones de ninguna clase, con las puertas abiertas, incluso con observadores nacionales e internacionales, con ello los nicaragüenses posiblemente tendremos la oportunidad de revertir nuestra historia. En el Diálogo Nacional se puedan abordar, acordar e introducir cambios transcendentales para la vida política y económica de toda la nación. Todo depende de que la oposición aproveche al máximo esa oportunidad, para ello sólo requiere actuar con sensatez, madurez, firmeza y sabiduría política para beneficio y bienestar de todos los nicaragüenses.

*Abogado y Notario Público