José Márquez Ceas
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En respuesta a la grave ruptura que plantea el brexit y en el contexto de la conmemoración del 60 aniversario del Tratado de Roma (1957), que dio nacimiento a la Comunidad Económica Europea, los 27 dirigentes de los países miembros de la Unión Europea (UE) –excluyendo al Reino Unido- más los miembros de las instituciones comunitarias (Consejo Europeo, Parlamento Europeo y Comisión Europea) confirmaron su voluntad de hacer cierto el dicho popular que reza: "no hay mal que por bien no venga", al suscribir el 25 de marzo de 2017 la "Declaración de Roma", documento que contiene los lineamientos y objetivos para fortalecer la unidad de la UE en la próxima década, bajo el principio de que "Europa es nuestro  futuro común".

Durante las discusiones sobre la Declaración, Grecia planteó insistentemente la necesidad de reafirmar la importancia del "modelo social comunitario", mientras que Polonia criticó a fondo la idea de una Europa a "varias velocidades", pero, finalmente, el escenario de una Europa con diferentes grados de integración ganó terreno. Por ello, el texto dice:

"Actuaremos juntos, a distintos ritmos y con distinta intensidad cuando sea necesario, mientras avanzamos en la misma dirección, como hemos hecho en el pasado".

Algunos de los principios y objetivos consignados en la Declaración de Roma que podemos señalar, son los siguientes: la defensa y la seguridad, como una de las prioridades de la Unión; la libre circulación de los ciudadanos; una política migratoria eficaz, responsable y sostenible; la generación de crecimiento económico y social sostenible y la generación de empleo; lograr la Unión de la Energía y completar la Unión Económica y Monetaria; promover la igualdad entre mujeres y hombres; promover el "comercio libre y justo" y practicar una "política climática mundial positiva".

28 de marzo de 2017
*MBA, Economista.