Eddy Zepeda
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Cuando se habla de educar en materia sanitaria es con el objetivo de elevar los niveles de conocimiento en salud para procurar enfrentar de una manera más integral los desbalances que alteran el perfil salud-enfermedad de la población.

Una persona diabética o hipertensa que recibe información sobre su medicación, alimentación, actividad física, etc., es alguien que responderá mejor ante el llamado continuum de enfermedades que no tienen cura, pero con la cual pueden convivir tan normalmente como otra persona que no las tiene. Nadie es estigmatizado por ser artrítico, diabético o hipertenso. Es más, en la actualidad, producto de la educación sanitaria, nadie es discriminado por tener algún tipo de discapacidad. Sin embargo falta mucho por hacer en el caso de otras enfermedades frecuentes, como El VIH-SIDA, la tuberculosis y algunos cuadros neurodegenerativos como la demencia, siendo los primeros controlables y vueltos mínimamente contagiosos con un seguimiento adecuado y responsable. En el caso de los problemas demenciales no existe tal contagiosidad por su proximidad, siendo inentendiblemente estigmatizados. La vergüenza de tener un miembro en la familia con alguna patología similar los vuelve estigmatizados. Pasó antes con el síndrome de Down. La educación y sensibilización contribuyeron a superar dicha apreciación.

Muchas veces el manejo inadecuado de las estrategias de privacidad o sigilo de la información contribuyen a crear dichos estigmas, tal es el caso de la confidencialidad que se reglamenta en algunas leyes en materia sanitaria.

Hablemos por ejemplo de la Ley 820, relacionada al VIH-SIDA, que en su Artículo 3, incisos e y l (Principios Éticos) menciona lo siguiente:

e) Confidencialidad: La obligación de las instituciones públicas, privadas y de todas las personas que en sus actividades y profesión, de forma directa o indirecta tengan conocimiento de estos casos no divulgaran en espacios públicos o privados: nombre, dirección, datos clínicos-epidemiológicos, que identifiquen a las personas con el VIH que puedan afectar su vida privada, económica, social, política y cultural.

i) No discriminación: No hacer distinción o segregación que atente contra la igualdad. La no violación de la igualdad de Derechos para los individuos por cuestión social, edad, racial, religiosa, política, orientación sexual, discapacidad, o por razones de género.  

Ambos enunciados en al articulado de la Ley 820, relacionados a pacientes VIH-SIDA son reproducibles o aplicados de hecho en pacientes con tuberculosis y demencias, por mencionar algunas patologías todavía estigmatizadas por ignorancia u otras razones injustificadas, que tienen algún tipo de incentivo por las mismas leyes. Tanto el paciente como sus familiares evitan exponerse a la opinión publica (vecinos, amistades), entorpeciendo la adherencia y cumplimiento de los esquemas de terapia, volviéndose resistentes, y siendo propensos a complicaciones.

Urge fortalecer acciones de diseminación de información para lograr sensibilizar a la ciudadanía en general, intentando cambios de actitudes de rechazo y discriminación, que permitan  una mayor conciencia social y así enfrentar cualquier epidemia y lograr su erradicación o control.

Experiencias recientes en la lucha contra las drogas demuestran que visibilizar el problema es un buen punto de partida para enfrentarlo, controlarlo o erradicarlo. Tal es el caso (bajo óptica y control médico) de la legalización de la marihuana y otras sustancias con beneficios médicos (meperidina, morfina, psicofármacos, etc.). En manos responsables y bajo estrictos mecanismos de control y regulación pueden ser beneficiosos. Caso contrario, los efectos pueden ser muy dañinos socialmente. A manera de ejemplo negativo, el abuso y descontrol de drogas y sustancias legales (tabaco, cervezas y licores), promovidos las 24 horas del día sin ningún tipo de regulación (radio, prensa escrita, revistas, televisión, cines y centros de concurrencia publica, carreteras, etc.), cuya relación directa con la ola accidentes justificaría una legislación más severa para su uso.

No hagamos más leyes que estigmaticen. Eduquemos mejor.

* Médico.