Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Nuevamente llegó la moda de usar indebidamente los derechos de las comunidades indígenas y étnicas de la Costa Caribe, los conflictos en las instituciones autonómicas anuncian el ocaso del actual concejo y gobierno regional, se acercan las elecciones regionales, los temores de los actuales concejales afloran y aparece en el horizonte una posibilidad de cambio, una visión regionalista de la autonomía.

Pero, aceptamos con impotencia el hecho de que en las elecciones regionales, este pueblo formado por seis etnias se divide en dos partidos nacionales que responden a los intereses de su respectivo caudillo. Es usual escuchar en los medios de comunicación locales a los concejales regionales reiterar su obediencia a los partidos nacionales, en busca de un nuevo ciclo en las instituciones autonómicas.

Después de 18 años de gobiernos regionales continuamos escuchando señalamientos de corrupción, de ineficiencia, de destituciones, de ilegalidades, de coimas. Mientras tanto, los costeños continuamos aferrados a los partidos nacionales y a estas situaciones deplorables, carecemos de una vocación autonómica y prevalece el miedo a algo diferente.

¿Por qué seguimos eligiendo concejales regionales que representan a los caudillos y no a la Costa Caribe?
Actuamos emotivamente, nuestro corazón se encuentra anclado en lo que representaron algunos símbolos de la historia reciente de nuestro país, votamos por el color de la bandera partidaria, porque me prometió un trabajo, algunos víveres, un préstamo, es decir que actuamos sobre la base de una necesidad inmediata, por la costumbre que se contrapone a la necesidad de continuar construyendo la institucionalidad de la autonomía.

Peor aun, aceptamos con fatalismo que las cosas no cambiarán, que los partidos nacionales escogerán fieles a sus intereses y que los costeños votaremos por ellos, y seguiremos celebrando el aniversario de la autonomía, y no pasa nada, las cosas continuarán siendo igual.

No nos permitimos revisar lo actuado, tampoco de iniciar un proceso de mejorar lo que está mal y aquellos factores que mantienen a la autonomía y la población de la Costa Caribe con índices de desarrollo humano lamentables.

Podemos cambiar esta situación que todos rechazamos, actuemos con responsabilidad, contribuyamos a solucionar el problema de concejales regionales que no responden a la Costa Caribe y que solamente obedecen a sus partidos, decidamos, podemos lograr que la autonomía y los intereses de la población de la Costa Caribe sean algo más que una moda electoral.