Carlos Andrés Pastrán Morales
  • Managua, Nicaragua |
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Ojos vemos, corazones no sabemos, pero más bien en este caso, son sentimientos que no conocemos. Por la vida vamos caminando volteando a ver a todos lados tratando de darnos cuenta de cada vez más cosas nuevas.

El arte es un tema conceptual que se abarca, se ve, se manifiesta y se critica de muchísimas formas, pero el arte al final es solo arte y nada más que lo que un artista cree conveniente para expresarle a los demás, y en este país el arte se ve manifestado en todos lados, lástima es que a veces no es bien observado y valorado.

Así como una canasta básica está llena de productos esenciales para el hogar, Nicaragua tiene una gama de arte y artistas que están dispuestos a llenar el vacío del alma y a representar a cada uno de nosotros a través de la música, pinturas, bailes y escritura.

La urbanidad y sus problemas a través de los años, representados principalmente por las personas pobres y de corazón humilde llenan a nuestro país de arte callejero, graffiti y murales que van más allá que simples fondos y dibujos de colores, más bien son ilustraciones con significados profundos que nos cuentan historias que las personas han vivido.

Lástima fue que hace tiempo habían arrestado al Pulga 380 por marcar muros fuera de la UCA.

Las oportunidades y las palabras correctas bien acomodadas, junto con líricas e instrumentos recrean vivencias, cultura, música, arte y gusto para las personas. Cientos de grupos musicales plagan la ciudad, unos prefieren a estos que a otros, hay de donde elegir y satisfacer la necesidad de escapar de la trágica ciudad, de los problemas, del trabajo y de los estudios con solo asistir a un concierto.

Lástima es que ahora las personas que viven en la zona Hippos y toda esa misma pista se quejan del ruido que hace unos años al parecer no molestaba.

Eventos culturales hay muchos, ferias de libros, ferias de poesía, reuniones de poetas jóvenes, espacios para opiniones como este mismo, donde cualquier persona puede ser partícipe y puede ser espectador de la elocuencia de escritores que han experimentado lo que es vivir en agonía, desesperación, sin trabajo, en soledad, en riquezas, lo que es vivir en Nicaragua.

Se habla desde belleza corporal hasta belleza natural. No hay palabra que no exista en el léxico que ya haya sido usada para crear un poema sencillo que es recitado en la actualidad.

Espacios para actos culturales como la Amalgama de El Garabato, donde todo tipo de artista puede expresarse, alegrarse, entenderse y hasta llorar. Donde cualquier persona puede tomar el micrófono y decir lo que piensa acerca de todo.

En Nicaragua siempre ha existido arte, que antes se valoraba menos que ahora, pero que igual necesita un apoyo incondicional de todas las personas, que acepten que en el interior de todos existe un pequeño artista que necesita un poco de expresión.

Un adiós a la amargura, al odio, al repudio, que a veces se les da a las personas de todo tipo de pirámide social.