Armando Muñoz
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Un diario de la capital publicó los constantes reclamos que hace Milton Arcia, dueño de la mayoría de barcos y lanchas que recorren el Lago Cocibolca, de Moyogalpa a San Jorge, debido al nuevo barco que viaja del municipio de Altagracia hacia San Jorge, y viceversa. Arcia acusa al “Rey del Cocibolca” de que será el causante de su quiebra. Para apoyar su denuncia, Arcia afirma que el precio del pasaje para los camiones plataneros que arriban y salen de la isla es de C$ 3,200.00 mientras que el “Rey” cobra solamente C$ 2,100, haciéndole contrapeso a su negocio.

Al igual que muchos nicaragüenses que tienen conocimiento del asunto y sobre todo isleños, no logro entender por qué se queja tanto el señor empresario Milton Arcia. Considero que todos tenemos oportunidades, pues, luego de tener el dominio de las aguas del Lago Cocibolca ha aumentado el costo del pasaje de una forma desconsiderada y ha hecho con los precios y con las mismas personas lo que ha querido.

En primer lugar, era muy común que cada año, cuando se acercaban las fechas de mayor tránsito de turistas y viajeros hacia la isla o fuera de ésta, los precios del pasaje aumentaban sin previo aviso, y el último incremento (vulgar por cierto) fue de C$ 20 córdobas en el primer piso y C$ 30 el segundo piso por persona, sin ninguna justificación. Al parecer, Arcia siempre ha pensado en los camiones plataneros, a tal punto que priorizaba a éstos y ordenaba que bajaran primero que la población, que luchaba por llegar pronto a sus casas o para tomar el último autobús en la terminal, caracterizándose estos viajes en sus barcos por mala atención a los pasajeros, regaños, malos tratos, atrasos y demás desaveniencias.

Más reciente: el mes pasado durante los primeros viajes del Rey del Cocibolca, Arcia hizo regresar sus dos navíos con la carga y con los pasajeros estando a tan solo 200 ms. del puerto de San Jorge, atrasando a los viajeros e incumpliendo con su horario con el pretexto de que no podía arribar si “ese barco” estaba ocupando su espacio. Si ésa es su forma de reclamar ante la Dirección de Transporte Acuático, considero que debería reconsiderar y, por lo menos ahora, pensar en la población, porque su empresa depende de la gente que viaja en sus barcos y si continúa con sus caprichos y berrinches terminará en la quiebra gracias a su inconsecuencia y ambición.

El nuevo barco constituye una buena oportunidad para la población que ahora puede hacer sus trabajos, compras y diligencias con mayor tranquilidad por el horario oportuno. Además, tiene tarifas más accesibles, brinda mejor servicio y presta mejores condiciones para el viaje a uno de los destinos turísticos más atractivos de Nicaragua: La Isla de Ometepe.

*Estudiante de Filología y Comunicación, UNAN-Managua