Carlos Andrés Pastrán Morales
  •   Managua, Nicaragua  |
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¿Cómo se puede dormir tranquilo, sin sentir remordimiento, más bien pesar por esos que hacen el mal y aún siguen en las calles con ganas de seguir haciendo de las suyas? 

A diario pasan tragedias que parecen sacadas de algún libro satánico, obra de violadores, secuestradores y asesinos, algunos ni son capturados y otros solo procesados y encarcelados, como que si eso ayudara totalmente. Algunos son defendidos por familiares y otros que no les importa la vida y los dejan morir, sin sentido literal.

¿Cómo sería una Nicaragua nueva en donde las mujeres no tendrían tanto miedo de ser secuestradas o violadas en las calles o en los taxis, en donde los niños puedan tener una infancia tranquila sin padres preocupados por algún rapto o por pedófilos, en donde se podría andar tranquilo  sin miedo a que algún bandido te asalte o te asesine?

Las cárceles penitenciarias a veces son la solución absoluta, si hasta el Sistema Penitenciario Nacional La Modelo dejaba que los presos usaran sus celulares para hacer tipos de extorsiones, crimen organizado e incluso la planificación de asesinatos. De hecho hasta hay una página en Facebook real de La Modelo en donde se suben fotos y videos de cómo viven los presos en dicha cárcel.

¿Cuántos delincuentes no han podido salir de la cárcel y volver a hacer las mismas barbaridades por las que fueron presos en primer lugar?

¿Cuál sería la solución? Singapur ya lo hizo, venció la delincuencia con trabajos forzados y pena de muerte, hasta para los políticos. Y no es que sea algo inhumano, de hecho es algo más humano que inhumano, tener la iniciativa de buscar cómo erradicar la delincuencia que provocan esos monstruos violadores, asesinos, ladrones, políticos. La ley aplicada en Singapur era ahorcar a los delincuentes y dar el cuerpo a sus familiares horas después, actualmente Singapur es uno de los países más educados, prósperos y seguros del mundo.

Quizás la política de Nicaragua,  el pensamiento de la población y de los organismos de derechos humanos no estén a ese nivel, pero es algo que yo, si fuera presidente, aplicaría. 

Pena de muerte a todos los delincuentes que estén molestando a la población, a los humildes y pobres, a los estudiantes, a las mujeres en general. Una muerte rápida y fría. Obviamente dependería de la gravedad del delito, ya que nadie extrañaría a semejantes animales violadores y pedófilos que se aprovechan de la inocencia de niños y mujeres, asesinos seriales y a sueldo, narcotraficantes, corruptos, políticos entre otros.

Algunos talvez me criticarán y dirán que es muy cruel y como leí por ahí que los “privados de libertad necesitan ser reeducados”.

Allá afuera hay centenares de delincuentes al acecho, muchos han salido de la cárcel para volver a las mismas, ahí está el caso del llamado “Furia Toro”, algunos están de noche escondidos en callejones, otros andan en taxis buscando oportunidades para robar y violar, otros andan siguiendo y acosando personas, otros extorsionando y difamando, unos psicópatas, otros asesinos, problemas mentales de por medio y uno como civil nicaragüense solo quiere lo mejor para uno mismo y para su familia, un buen futuro con comida, hijos, trabajo y prosperidad, sin tener el temor de ser asesinados, asaltados, violados o que violen a tus hijos, perseguidos, acosados. 

Nosotros como población no queremos nada que nos perjudique el llegar a cumplir que queremos. Solo queremos vivir sanos, salvos, seguros con nuestra familia y seres queridos, es un derecho humano y una aspiración universal.