Jorge Isaac Bautista Lara
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Nuestra historia se marca en el Génesis con los hermanos Caín (labrador) y Abel (pastor), donde el primero mata al segundo. Iniciando por lo tanto con el asesinato del hermano. Y el diálogo sobre los hechos se describen así: “Dijo después Caín a su hermano Abel salgamos fuera. Y estando los dos en el campo, Caín acometió a su hermano Abel y lo mató. Le preguntó después el Señor a Caín ¿Dónde está tu hermano Abel? Y respondió: No lo sé. ¿Soy acaso guarda de mi hermano? Le repitió el Señor ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra. Maldito pues, serás tu desde ahora sobre la tierra, la cual ha abierto su boca, y recibido de tus manos la sangre de tu hermano…”. Es aquí donde se le presenta la muerte al ser humano. En las fechas actuales encontramos que la muerte sigue su danza desquiciada y desnuda sin trapo de pudor, en los escenarios y entarimados de TV, periódicos y redes. Danza y expone toda su intimidad cruda y vulgar (cadáveres, cuerpos destrozados, sangre, llanto de madres, migraciones, desnutrición, sufrimiento, etc.).

Y nuestros corazones asumen la insensibilidad de la piedra, abandonando su naturaleza de carne; algo que se entroniza en los que nos gobiernan en el mundo. Corea fue ocupada por Japón desde 1910 hasta su rendición en 1945 al final de la II Guerra Mundial. En ese momento quedó dividida en las dos Coreas por acuerdo entre Estados Unidos (Corea del Sur) y la Unión Soviética (Corea del Norte) en 1948, en el paralelo 48. La tensión se elevó, llegándose a una guerra entre 1950 y 1953. Involucrándose por Corea del Sur, EE. UU. y la ONU, y por Corea del Norte; China y la Unión Soviética. Llegando al final en un “empate militar”; los aliados con 778,000 muertos, heridos y mutilados, y por el lado de Corea del Norte unos 1,187,000. En esa guerra se calcula que murieron 54,000 norteamericanos y unos 500,000 chinos.

Hoy esas dos Coreas, compuestas por hermanos coreanos; vuelven a estar frente a frente para matarse nuevamente y jalar con esto una parte considerable del mundo, y sobre todo de Asia. En la parte de Israel-Palestina, el pueblo judío marca su origen en el Génesis con Isaac, hijo de Abraham y Sara; y los palestinos en lo que se refieren a la religión musulmana se consideran originarios de Ismael, primogénito  hijo también de Abraham con Agar (esclava egipcia ofrecida por Sara a Abraham); ambos eran hermanos por parte de padre (Isaac e Ismael); hoy estos pueblos se enfrentan en una situación de exterminio con el pueblo de Palestina. En la parte de Siria e Irak; se combate entre otras fuerzas;  Chiitas y Sunitas. Ambos hermanos en el Islam hoy llevan una guerra; en donde se ha involucrado directamente con hombres y armas Turquía (Sunita) e Irán (Chiita), junto a otras naciones; un conflicto con múltiples aristas.

En Ucrania, este de Europa, en la actualidad existe un conflicto en su parte este del pais, donde las regiones de Donetsk y Lugansk declararon su independencia, dándose un enfrentamiento entre hermanos con terceros involucrados que a la fecha tiene crispadas las fronteras con armamentos, donde hermanos enfrentan a hermanos. Lo mismo en Venezuela, donde las circunstancias han llegado al grado de evolución en la falta de entendimiento entre hermanos, que se teme una guerra civil; que llevaría a hermanos contra hermanos. O el pueblo de Estados Unidos donde unos ciudadanos matan a otros a cualquier a hora, en cualquier lugar. Se escribe en la parte final de la historia del Génesis, sobre Caín y Abel, que una vez descubierto Caín: “Y dijo Caín al Señor: mi maldad es tan grande, que no puedo yo esperar perdón”. Nosotros tendríamos que decir al día de hoy que si las guerras fueran por asunto de gastos, la conclusión es fácil y definitiva “la paz es más barata que la guerra”; en dinero, sangre, vidas, armas, alimentos, medicamento. Y en esos términos, la paz es mejor alternativa. Por su lado la guerra con su nivel de tecnología; es absolutamente más cara.

La historia dice que los romanos cuando atacaban, se llevaban las cosas; saqueaban. Hoy con el grado de potencia de las bombas, por ejemplo las nucleares, no dejaría nada que saquear, ni a quien esclavizar; ni tierras que cultivar. A lo mejor sea como dice Sancho Panza: “Cada uno es como Dios lo hizo, y un poco peor”, diríamos bastante peor. ¿Será que el Caín de hoy pretende llevar el puñal para el exterminio de Abel?