Gustavo Hernández García
  •   Managua, Nicaragua  |
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Todos en el mundo quisiéramos vivir en una sociedad moderna en la cual la delincuencia es inexistente, pero esa seguridad ciudadana es solo una quimera. La pregunta es:  ¿por qué hay personas que cometen delito? Buscando obtener respuestas dediqué tiempo analizando el asunto con otras personas que trabajan el tema.

Mis pesquisas se efectuaron en el Distrito VII de Managua, Nicaragua, con la participación de 42 personas  que interactúan con las comunidades. Entre ellas opinaron policías, docentes, promotores institucionales y jóvenes comunicadores. Del total, el 60% de quienes participaron fueron mujeres.

A todos les pregunté lo mismo: ¿Por qué hay personas que cometen delito? Las respuestas se enmarcaron en ocho explicaciones predominantes:

El enfoque multicausal fue uno de los más aceptados con el 80%. El delito no es atribuible a una causa, sino a un conglomerado de ellas como la educación en familia, los niveles académicos, la interacción comunitaria, la influencia mediática y la de las instituciones. Sin embargo, un importante 20% desestimó esta explicación del delito.

La idea de la asociación entre personas fue aceptada también por el 80% al afirmar que los individuos pueden delinquir por influencia de otros que habitualmente lo hacen y aprender de ellos. Esto sucedería en cualquier tramo social,  económico o educativo; “las malas compañías están por todos lados” coreaban algunos. Pese al acuerdo mayoritario, el 20% excluyó esta explicación del delito.  

La explicación del etiquetamiento fue aceptado por un 71%. Esta figuración  afirma que las personas pueden ser marcadas como delictivas al desviarse de las leyes y normas establecidas por las élites de poder que las dictan, “criminalizando”  a otros sectores sociales. Dicha percepción fue invalidada por un significativo 29%.

Un 65% del grupo aceptó que los individuos pueden delinquir porque viven en sitios conflictivos y desordenados, como los asentamientos y barrios periféricos, pero  esta explicación fue rechazada por el otro 35% de los participantes,  para quienes vivir en barrios pobres no necesariamente es una explicación del delito. 

El 50% afirmó que hay quienes cometen delito porque piensan tener valores, creencias y símbolos propios, como se afirma de las llamadas “pandillas”. Esta figuración fue refutada por el otro 50%,  pues consideraron que las “pandillas” no operan en Nicaragua, lo que existen son grupos juveniles violentos sin identidad ni estructura. Dicho resultado muestra una polarización sobre esta idea.

Muchas personas delinquen, para satisfacer sus necesidades básicas de cualquier manera, aunque sea por fuera de la ley. Esta explicación fue aceptada por un 50% del grupo y rechazada por el otro 50%. “Si tus hijos tienen hambre y nadie te apoya se vale tomar lo ajeno”, dijeron los primeros y “ser pobre no da derecho a ser ladrón”, afirmaron los segundos.

Solo el 10% aceptó la demencia como explicación del delito, rechazada por el 90% de los participantes del ejercicio. “Lo que sucede es que cometen sus fechorías y después se hacen los locos”, manifestó un participante.

Suerte parecida obtuvo el planteamiento del hombre que nace con la predisposición genética de ser malhechor. Esta hipótesis fue invalidada en un 80% como explicación del delito. Sin embargo, sobresale que un importante 20% opinó que “hijo de tigre sale rayado”.

En resumen,  se evidenció que existen diversas representaciones, imágenes y creencias al respecto. Sin embargo, las respuestas más aceptadas sobre la pregunta ¿Por qué hay personas que cometen delito? Fueron las de la diversidad de factores y las de la asociación entre personas, seguidas de las relacionadas a la  teoría del etiquetamiento y a las del enfoque situacional. 

Las respuestas sobre las pandillas aparecieron como una explicación discutible,  de igual manera que las de la  pobreza, expresada en la insatisfacción de necesidades vitales. Finalmente, las explicaciones mayormente desautorizadas por las opiniones de quienes participaron fueron las patológicas y las genéticas.

Esta diversidad verifica que las acciones de control y prevención del delito deben contrarrestar la mayor cantidad posible de causas que faciliten la comisión de hechos  delictivos, incluyendo las representaciones sociales individuales y el pensamiento colectivo. Y usted, ¿qué opina? 

*Sociologo y ex funcionario civil de la Dirección de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional.

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