Jorge Eduardo Arellano
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En la página 81 de “A la conquista de un sueño” / Historia del cine en Nicaragua, Karly Gaitán Morales puntualiza que el cine parlante se proyectó por primera vez entre nosotros la noche del viernes 30 de mayo de 1930 en el Teatro Margot, de Managua, con la película El ángel pecador [The Shopworn Angel].

Mas un mes antes ya se había exhibido otra, según nota firmada por el seudónimo Cronista de Cine, en la que se detalla lo siguiente: “Fuimos finamente invitados por don Humberto Unda, gerente de la Metro en esta capital [Managua] y por don Octavio Pasos, al estreno de la primera cinta sonora en Nicaragua, “Orquídeas salvajes” [Wild Orchilds, 1929, dirigida por Sidney Franklin]. Dicha película, a más de ser interpretada por Greta Garbo y su paisano Nils Aster, nos extasió oyendo la música fielmente adaptada al desarrollo del drama.

Ya se oye el bullicio tan peculiar de las multitudes metropolitanas, ya los cantos estrambóticos de bailarinas orientales. / La película hablaba de William Halmes, de la cual escuchamos un rollo, es simplemente una maravilla cinematográfica. / Para los que gustan del inglés —finaliza el segundo Cronista de Cine documentado, después de Marco León en La Prensa, según el libro de Karly—, esta cinta hablada constituye más que una diversión. Felicitamos al señor Unda por el éxito obtenid
o el domingo pasado” (El Gráfico, 4 de mayo, 1930, p. 21).

Entonces, ¿cuál es la película parlante que se llevó primero a la pantalla? Definitivamente, “Orquídeas salvajes”; pero es posible que su proyección se haya limitado a un grupo de periodistas.

Al respecto, Bayardo Cuadra —quien logró ver por internet ambas películas— sostiene que ni “Orquídeas salvajes” ni “El ángel pecador” pueden ser consideradas una “película hablada o parlante” (talking picture) en el sentido estricto de la definición aceptada en el mundo del cine. Y puntualiza: “En sus esfuerzos por entrar en el nuevo campo de las ‘películas habladas’, los productores de ‘cine silente’ en Hollywood, empezaron a introducir fondos musicales y efectos sonoros en algunas de sus películas, pero sin incluir en ellas parlamentos, diálogos o monólogos. Tal es el caso de Orquídeas salvajes, que no puede ser considerada una película ‘no silente’ o ‘sonora’”. 

Y agrega Bayardo: “En el caso de ‘El ángel pecador’, los productores sí lograron incorporar al final de la película un brevísimo diálogo entre los protagonistas Gary Cooper y Nancy Carroll, e igualmente una canción interpretada por la Carroll, así como efectos orquestales. No obstante estos intentos, los mismos no fueron suficientes para que El ángel pecador fuera una ‘película hablada’. Por lo anterior, se puede señalar que del ‘cine silente’, Hollywood pasó al “cine sonoro”, sin parlamentos o diálogos o monólogos, para luego entrar de lleno al ‘cine hablado’”. 

Por su parte, el cronista chinandegano Hugo Astacio Cabrera afirma que el cine parlante se estrenó en el Teatro Alhambra, de la ciudad de Chinandega, en noviembre de 1931, con la película “Sombras de gloria”. La protagonizaba el argentino José Bohr (1875-1953), “buen actor y buen cantante que años después, en 1940, estuvo en Nicaragua tratando de hacer una película con actores criollos”. La fecha exacta de ese pequeño acontecimiento fue el 20 de los  ya citados mes y año. El Cine Alhambra era propiedad de los socios Cuadra y Venerio.

A Bohr, mi amigo Francisco Mena Guerrero lo conoció en el hotel Alhambra, de Granada. Era alto, blanco, simpático, vestido de smoking y siempre sonriente. Según Chale Pereira Ocampo, Bohr había protagonizado con Mona Rico la primera película en español filmada en Hollywood después de Rodolfo Valentino, cuando el cine era mudo y una orquesta tocaba durante la función. Aludía a Sombras de gloria (1930), dirigida por Andrew L. Stone, que —reitero— inició el cine sonoro y hablado en nuestra lengua, producido en EE. UU. bajo el sistema llamado de doble versión.

Es decir: se efectuaba la filmación simultánea de la versión original en idioma inglés y de la versión en lengua extranjera —en este caso, en español, con actores de habla hispana—, aprovechando los mismos decorados, utillaje y equipo técnico. Cabe señalar —observa Bayardo Cuadra— que en esta época pionera no se usaba aún el doblaje. Y Sombras de gloria vino a ser la versión alterna en español de la película Blaze O’Glory (1924, de George Crowe), con las ac
tuaciones de Eddy Dowling, Betty Compson y Frankie Darro.