Augusto Zamora R.*
  • |
  • |
  • Edición Impresa

Afirma Donald Trump que existe una caza de brujas contra él, sin terminar la frase. Es decir, sin especificar qué buscan sus cazadores, aunque resulta obvio que tumbarlo.

Trump, para el establishment, es un advenedizo. Un don nadie, millonario, pero don nadie, que ha osado retarle y poner en duda los dos siglos largos que lleva mandando.

La causa es la supuesta injerencia rusa en las pasadas elecciones, que habría dado la victoria a Trump. Si Trump hubiera perdido, nadie hablaría de Rusia. Ganó, y Rusia es pretexto para ganar con intrigas lo perdido en las elecciones.

El establishment busca un impeachment. Que el Congreso destituya a Trump y designe un nuevo presidente. Del establishment.

Habiendo mayoría republicana, tal propósito abriría una batalla política descomunal, que podría sumir a EE. UU. en una de las mayores crisis de su historia y paralizar al país.

Es hecho repetido, en el devenir reciente de

EE. UU., que su presidente intente sofocar crisis internas abriendo crisis internacionales, focalizando la atención en el exterior.

Lo intentó Richard Nixon con Vietnam. Lo emuló Bill Clinton cuando le apretaban la bragueta por sus amores becarios. Lo ensayó Trump, bombardeando una base en Siria.

El riesgo de abrir crisis internacionales, en el nuevo mapa de poder mundial, es que esas crisis causen un choque telúrico con Rusia y China, poco amigas de juegos malabares.

Mal pinta la política interna en EE. UU., aquí deberíamos prepararnos. Por si acaso.

az.sinveniracuento@gmail.com