Marco A. Valle Martínez
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Las relaciones sociales son un componente importante de un estilo de vida de calidad, saludable y activo de las personas mayores.

Cada quien según su historia de vida le da énfasis a un tipo u otro de relaciones, ya sean familiares, de amistad, de trabajo, con conocidos/as, entre otras.

Las relaciones familiares son las que sostienen la mayoría de las personas mayores, dándoles significativa energía, agrado y satisfacción. Adquieren más jerarquía cuando la casa que antes era bulliciosa y alegre va quedando silenciosa y triste debido a que las hijas/los hijos se han ido a vivir a otro lado, ya sea en el mismo país o, en el extranjero.

Es frecuente que la casa –y las personas mayores- recobran su alegría los fines de semana o algún día de fiesta, cuando llegan a pasar el día quienes se han ido, en el caso de las/los que viven en el país. Mientras, en el mundo de hoy, las relaciones con quienes viven en el extranjero -a diferencia de ayer que eran muy esporádicas– pueden darse en tiempo real a través de Face Time, Skype, y WhatsApp, por ejemplo. Aunque son virtuales, sí contribuyen a conservar la ilusión, los recuerdos y el cariño familiar, al mismo tiempo que reducen el grado de soledad y las posibilidades –para algunas personas mayores- de tener ansiedad por no saber nada de quienes viven afuera.

También es beneficioso continuar las relaciones de amistad, que son desinteresadas, cristalinas, sinceras, muchas de las cuales vienen desde la niñez, adolescencia, juventud, o adultez joven y, las menos entabladas en la adultez. En ellas, las personas son como son, platican, ríen, gozan y hablan sin cuidarse ni preocuparse del qué dirán de las otras personas, en fin, pasan ratos alegres, espontáneos y tranquilos.

Encuentros de este tipo vale la pena incluirlos en la “agenda” personal de esa nueva fase de la vida, en que es conveniente reorganizar el tiempo libre que se dispone. Es indudable que contribuyen a mantener el cerebro activo, estimulan la memoria remota y refuerzan la autoestima, independientemente que a veces existen algunas amistades que tienen una visión más negativa que positiva de la vida. Mas de eso se trata, encontrarse, conversar, relajarse, ayudarse mutuamente y, robustecer el respeto por las opiniones de los demás.

Por otro lado, no hay que asustarse ni desanimarse si los antiguos/as compañeros/as de trabajo no lo llaman, ni le contestan las llamadas después que se jubiló y, ya no trabaja en el lugar que lo hacía. Eso es normal, su nombre lo dice relaciones de trabajo son de trabajo. No son relaciones familiares ni relaciones de amistad. Son muy escasas las veces que una relación de trabajo se transforma en relación de amistad, aunque sí puede darse si durante el tiempo de trabajo hubo “química” entre las personas.

En el trabajo, además del cumplimiento de las obligaciones laborales, se dan momentos de ocio, alegría, informalidad y más, ya sea en fines de semana, feriados y, fin de año. Mas todo eso está dentro del ámbito de relaciones de trabajo.

Lo importante para el bienestar y la salud afectiva de las personas es saber qué esperar de dichas relaciones, mantenerlas con optimismo y tranquilidad con quienes se pueda y, vislumbrar positivamente lo mismo que con ilusión y esperanza los proyectos personales en germen.

Las relaciones con conocidos/as son también beneficiosas para las personas mayores. Comprenden aquellas que se tienen con quienes se conoce, pero no se llega a amistad, pero sí hay simpatía y se coincide en los saludos relámpagos, al igual que en lo que se conversa. En ese ámbito cabe una amplia gama de relaciones que pueden darse con quienes se encuentran en diversos lugares y momentos, tales como en la vecindad, al hacer ejercicio, ir de compras, participar en actividades religiosas, asistir al cine, ver algún espectáculo deportivo o artístico, etc.…

Un buen “cómo estás”, “qué tal”, “entonces…”, “qué te has hecho” y, más si se da una conversación placentera momentánea, es provechoso para la salud subjetiva, el estado de ánimo y, la autoestima. Pueden convertirse en relaciones de amistad.

En fin, la clave es no aislarse, no autoexcluirse, no encerrarse en la casa, sino mantener las relaciones sociales puesto que son un componente importante de un estilo de vida de calidad, saludable y activo de las personas mayores, que repercute en favor del gozo de la vida y de la longevidad.

* mavm@cablenet.com.ni