Augusto Zamora R.*
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Mucha grita ha provocado la decisión de Donald Trump, de retirar a EE. UU. del Tratado sobre Cambio Climático. Poco o nada del Escudo Antimisiles que construye EE. UU. alrededor de Rusia y China.

La idea del Escudo Antimisiles es terroríficamente simple: alcanzada la invulnerabilidad gracias a dicho escudo, EE. UU.  podría descargar un contundente ataque nuclear contra Rusia y China, de tal magnitud que estos países perderían su capacidad de reacción.

El Escudo Antimisiles protegería a EE. UU. de cualquier represalia atómica, obligando a Rusia y China a rendirse, bajo amenaza de un segundo ataque aún más devastador.

Eso, la teoría. La práctica da resultados diferentes. Rusia tiene casi terminado un nuevo tipo de misil hipersónico, capaz de alcanzar siete o diez veces la velocidad del sonido.

Resulta indetectable para los sistemas antimisiles estadounidenses. China, igualmente, está desarrollando sus propios misiles hipersónicos, mirando la amenaza de EE. UU. 

Otros sistemas de armas se están desarrollando para enfrentar el Escudo Antimisiles.

Es antiguo el sueño de invulnerabilidad. Sigfrido fue bañado en la sangre del dragón Fafner para hacerlo invulnerable, pero una hoja se posó en su espalda, dejándola mortal.

Aquiles fue sumergido en aguas del Estigio con igual fin, pero su madre, al sujetarlo del talón, dejó esa parte sin protección. En Troya, una flecha en su talón le dio muerte. 

Decía Tucídides que nada hay más incierto que el destino de las guerras. Una realidad olvidada de continuo y que deberían recordar en EE.UU. 

az.sinveniracuento@gmail.com