Adolfo Miranda Sáenz
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Mi amigo y excelente analista político Orlando López-Selva publicó recientemente un artículo en el cual cometió el error de meter en el mismo saco a todos los socialistas. Puso a las dictaduras marxista-leninistas junto con los socialistas que son auténticamente democráticos, como los socialdemócratas, los socialiberales, los laboristas, etc. Su comentario “Siempre hacen lo mismo” califica a todos los socialistas, generalizando, omitiendo hacer las obligatorias diferencias, llevándose en el saco a grandes líderes socialistas auténticamente demócratas como Emmanuel Macron (Francia) y Pepe Mujica (Uruguay), de quien el papa Francisco dijera que “es un hombre sabio”.

Copio partes del referido artículo: “Los socialistas siempre hacen lo mismo y donde quiera que toman el poder les pasa igual. En cuanto los socialistas o los neosocialistas toman el poder, siguen a pie juntillas el manual marxista-leninista: Cómo destruir un país enfrentándose a Estados Unidos para ser enemigos de todo el mundo y erigir una dictadura feroz. ¿En qué país el modelo socialista ha dejado de ser dictatorial e intolerante?”.

Orlando debió aclarar que no todos los socialismos (ni todas las izquierdas) son iguales ni hacen lo mismo. En plena guerra fría, de 1969 a 1974, un ícono de la izquierda, el socialdemócrata Willy Brandt, gobernó en la Alemania “ubicada al Occidente del Muro de Berlín” confrontando a la otra Alemania, la comunista; y mientras el socialismo comunista luchaba contra el libre mercado estatizando los medios de producción e imponiendo una dictadura, el socialismo democrático de Willy Brandt hacía florecer la libertad y la democracia, devolviéndole a Alemania su vigoroso fulgor con un progreso extraordinario después de la tragedia del nazismo y la II Guerra Mundial. ¿Cómo afirmar que todo socialismo termina en dictadura o esté contra la libertad, ante este grandioso ejemplo histórico? 

En el siglo XIX surgió en Europa la revolución industrial ideológicamente sentada sobre el viejo liberalismo clásico del “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) que permitía la explotación de los trabajadores produciendo —como una reacción radical— un socialismo que propugna por un Estado dueño de los medios de producción y único distribuidor de bienes y servicios. Así definieron los marxistas el socialismo comunista en la Primera Internacional Obrera en 1866. Pero en 1889 surgió la Segunda Internacional, reorganizada en 1920, por partidos socialistas que no pretenden acabar con la propiedad privada de los medios de producción ni con el mercado libre ni con el capitalismo, sino moderar —mediante la intervención del Estado— los excesos de Este, y que además defienden la libertad y la democracia pluralista: son los socialdemócratas, laboristas, etc. El liberalismo también evolucionó hacia un socialiberalismo inspirado por ideólogos como John Stuart Mill que propugnan por un socialismo liberal de izquierda moderada que defiende la intervención del Estado para lograr beneficios sociales que no se pueden lograr solo con las leyes del mercado. Los partidos socialdemócratas, laboristas o socialiberales no deben confundirse con el socialismo comunista del marxismo-leninismo y sus posibles variantes.

Como muestra de gobernantes ejemplares menciono tan solo algunos socialistas como François Mitterrand, de Francia; Felipe González, de España; Olof Palme, de Suecia; Tony Blair, del Reino Unido; Ricardo Lagos, de Chile; Tabaré Vázquez, de Uruguay; y Justin Trudeau, de Canadá. Presidentes de EE. UU. como F.D. Roosevelt, Kennedy, Johnson, Clinton y Obama fueron socialistas, socialiberales. Incluso en Nicaragua el liberalismo siempre ha desarrollado políticas socialiberales, de izquierda moderada, por ejemplo: sistema de salud universal, seguridad social obligatoria y solidaria, educación gratuita desde primaria hasta la universidad, Código del Trabajo (salario mínimo, séptimo día, vacaciones, aguinaldo, antigüedad, preaviso, etc.). Curiosamente a estas conquistas se oponen —en pleno siglo XXI— los republicanos en EE. UU., llamándoles —con razón— “políticas socialistas”. En Nicaragua se vienen desarrollando desde tiempos de José Santos Zelaya, ¡desde el siglo XIX!

Sé que Orlando sabe todo esto. ¿Un lapsus?

Abogado, periodista y escritor
https://adolfomirandasaenz.blogspot.com/