Juan Manuel Sánchez Ramírez
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Las creencias son las que dictan nuestro comportamiento, y el comportamiento influye en nuestro desempeño. Una de esas creencias es que el trabajo es parte esencial del individuo, y que refleja su importancia y capacidad personal. Cabe preguntar si ¿en Nicaragua la educación es congruente con esa creencia?

El mundo laboral ha cambiado, ya no es lo que era. Antes se priorizaban los conocimientos especializados, tareas simples, poco desarrollo individual, labores más rutinarias. Ahora se requiere que el capital humano de la empresa tenga conocimientos multidisciplinarios, mayor desarrollo individual, mayores habilidades y calificaciones, en particular, aquellas que se denominan socioemocionales o blandas.

Hoy las empresas prefieren contratar a una persona con mente abierta y proactivo que a un especialista en un tema, porque los perfiles ocupacionales son cada día más flexibles y cambiantes. De acuerdo con el último estudio realizado por Funides, en octubre de 2016, las empresas prefieren a un joven o colaborador con habilidades, tales como: 1) que sea honesto; 2) que cumpla con normas de conducta básicas de la empresa; 3) que demuestre entusiasmo por el trabajo que realiza; 4) que sea capaz de respetar y escuchar a sus superiores; y 5) que demuestre capacidad de trabajo en equipo. 

Aprender a desarrollar la mejor versión de ti mismo, es la base para desarrollar estas y otras habilidades blandas que te permitirán alcanzar tu máximo potencial, y orientarte a utilizar recursos fáciles y prácticos para poder avanzar. Esto hará que crezca la confianza en ti mismo, como persona, y contribuirá a la autoestima empresarial. 

La familia, la comunidad, los centros educativos y las mismas empresas, tienen un desafío. Trabajar las creencias, a nivel personal, o a nivel empresarial, para fortalecer la autoestima. Por eso es por lo que además debe saber hacer, el aprender a ser, debe convertirse en un propósito del modelo educativo de nuestro país, y ser el centro de las estrategias de gestión del talento humano.  

Pensamos que no tenemos el más mínimo poder de atraer de nuestro entorno todo aquello que necesitamos y deseamos, por tanto, cuando alcanzamos una meta, creemos que es una simple cuestión de casualidad y coincidencias. Sin embargo, en el momento que cambias una creencia sobre ti mismo, activas esa capacidad interna para volver realidad todo lo que necesitas. 

Gran parte del día de una persona transcurre en el trabajo, enfrentándose a retos y obstáculos, cuya solución requiere de romper paradigmas, salir de su zona de comodidad, y eso solo será posible si estamos conscientes de nuestro potencial, y aprendemos a saber utilizarlo. La clave está en que las personas, sean colaboradores o empresarios, desarrollen hábitos cómo:

•    Gratitud. Se tiene la desagradable actitud de quejarse constantemente, con lo cual se inunda la mente de carencias. Expresar gratitud funciona exactamente en sentido contrario, limpia la mente para llenarla de todo lo positivo. Por eso al final del día hay que escribir una “lista de gratitud”. 

•     Visualización. Visualizarse con nitidez en el futuro, habiendo alcanzado la meta. Sentir dicha emoción. Imagina que viajas desde el presente al futuro para entrevistar al “yo futuro”, y luego retornas al presente a construir un “tablero de sueños” con fotos o dibujos de lo que quiere lograr en la vida.

•     Trazar objetivos. Determina con nitidez qué deseas exactamente. Debe ser preciso, muy exacto en el establecimiento de las metas, para luego entrar en acción. Valore lo que funciona y lo que no, para invertir bien su energía y esfuerzo. Cambie sus acciones hasta obtener lo que desea, nunca la meta. Acepte los cambios o fracasos conforme vayan ocurriendo, y nunca se detenga.

Desarrollar esos hábitos es una fórmula para mejorar la capacidad de lidiar con las emociones y los pensamientos, es decir, con las creencias. Con ellos aprenderemos cómo superar las creencias que nos limitan para obtener nuevos niveles de rendimiento. A mayor autoestima, mayor productividad de la fuerza laboral. La empresa privada, la sociedad y cada uno de nosotros debemos ser audaces y con visión de futuro. Les garantizo que cuando cambien su mente, cambiará su vida, cambiará Nicaragua. 


*Abogado, especialista en políticas públicas para el desarrollo. 
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