Natalia I. Chávez Arróliga*
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Cada 10 de junio en la República Argentina se conmemora la designación de Luis María Vernet como gobernador de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Océano Atlántico, acaecida en el verano de 1829, antes de la invasión del 3 de enero de 1833, cuando la Corbeta Clío de la marina real británica en nombre de la Corona invadió las Islas, tomó por la fuerza Puerto Soledad, expulsó autoridades, usurpándolas y ocupándolas con población británica, sin permitir en lo sucesivo el asentamiento de argentinos continentales.

El 16 y 22 de enero de 1833, el Gobierno argentino protestó formalmente ante Gran Bretaña y pidió la solidaridad a las repúblicas americanas. Luego vino la protesta del Cónsul argentino, don Manuel Moreno, en Londres el 24 de abril de 1833 y desde ahí la Argentina decidió que el reclamo sería pacífico; posteriormente hubo una segunda protesta el 29 de diciembre de 1834. Protagonizadas por otros funcionarios, siguieron, las de: 1841, 1849, 1888, 1908, 1927, 1933 y 1946. A partir de entonces, la Argentina continuó sus quejas a nivel de Naciones Unidas.

Desde la invasión de 1833, en Argentina se han sucedido gobiernos de diversas índoles políticas; Juan Domingo Perón, fue el primer presidente elegido por sufragio universal y quizás por tal circunstancia Lowell Gustafson, decano de la Universidad de Villanova, de los Estados Unidos, en su libro: “La disputa de la soberanía sobre las Falkland Islands” destaca citas de este y dedica varios capítulos al estudio de la titularidad primigenia argentina y británica del archipiélago, así en la página 57 de su obra, refiere: “Juan Domingo Perón listaría a las Islas Malvinas como las primeras entre las muchas formas de agresión que América Latina ha sufrido”.

Empero, independientemente del sentir de los gobiernos de turno en Argentina, la reivindicación de las Malvinas trasciende el tiempo y el espacio y es un sentir hondamente arraigado en el pueblo argentino, alcanzando ya ribetes universales.

El eco de la lucha de la Argentina por la soberanía de las Islas, se ha dejado oír en las diversas manifestaciones de solidaridad de los pueblos latinoamericanos.

El 25 de marzo del 2014, el parlamento nicaragüense aprobó la Ley Número 860 “Ley que declara el 10 de junio de cada año Día de la Solidaridad de la República de Nicaragua a favor de la República argentina en el caso de las islas Malvinas”, publicada en La Gaceta, Diario Oficial Número 68 del 9 de Abril del mismo año; acto congruente con el trabajo que los más de 95 grupos de solidaridad con la Cuestión Malvinas en cinco continentes del mundo desarrollamos en pro de la restitución de los derechos soberanos de la República Argentina, sobre las islas, como parte del esfuerzo por la integridad territorial de América Latina.

Innegablemente Argentina goza de supremacía para invocar su derecho soberano sobre las Islas Malvinas, en base a una serie de consideraciones, destacando entre otras:

De orden geográficas: al ser parte de su plataforma continental; históricas: España basó sus derechos sobre las islas en las bulas Inter caetera del papa Alejandro VI y Dumun Si Quidem del 3 y 4 de mayo de 1493, y en el Tratado de Tordesillas; jurídicas: la Argentina tras su independencia, heredó los derechos de España en virtud de la doctrina del uti possidetis iuris y de la de sucesión de estados, por lo que ejerció un dominio eminente a partir de 1810. Al reconocer España la independencia argentina, cedió explícitamente esos derechos con retroactividad al 25 de mayo de 1810.

En los 73 días que duró la guerra de las Malvinas, (abril 2 - junio 14, 1982) el saldo final en vidas humanas fue de: 649 argentinos que quedaron en las gélidas aguas del mar del sur, mientras que 1082 resultaron heridos; lo que suman 1,703 bajas; 255 británicos y 3 civiles isleños.

Ojalá este bochornoso capítulo de la historia no se repita y prevalezca la supremacía de los derechos soberanos de Argentina sobre las Malvinas, mismos que ha sabido defender pacíficamente, lo cual motiva a que los grupos de amistad y solidaridad con la cuestión Malvinas sigamos en pie de lucha, sin quitar el dedo de la llaga, la llaga que hasta hoy lacera la integridad territorial de la República Plateada y por ende la de todos los pueblos latinoamericanos y del mundo.

*Abogada y Notaria.

Miembro Grupo de Amistad con Malvinas - Nicaragua