Kenny Bell
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El trascendental Acuerdo de París sobre el cambio climático supuso un avance fundamental del multilateralismo del que debemos sentirnos orgullosos. Desde su entrada en vigor en noviembre pasado se ha convertido en una alianza multilateral sin precedentes entre unos 200 países. 

A pesar de ello, no podemos permitirnos la autocomplacencia: para reducir las emisiones y ser resilientes al cambio climático ahora debemos centrar toda nuestra atención en transformar las palabras en hechos.

La lucha contra el cambio climático ofrece un gran número de oportunidades para idear mejores formas de producir y consumir, de invertir y comerciar, y de proteger vidas y empleos. Para lograr esta transformación económica y social, es esencial que las estrategias de adaptación y reducción de emisiones presentadas por los países en París se traduzcan en medidas concretas y viables.

La UE y sus Estados miembros estamos decididos a cumplir plenamente con el Acuerdo de París, tanto interna como internacionalmente. 

Europa continuará aportando una cantidad sustancial de fondos para apoyar la acción por el clima en los países socios. Solo en 2015, la ayuda en donaciones ascendió a 17,600 millones de euros. Este apoyo europeo beneficia a Nicaragua y a Centroamérica. Para 2014-2020 se prevé un monto indicativo de 50 millones para la adaptación al cambio climático en Nicaragua y 35 millones adicionales para la región centroamericana. El vínculo con  grupos vulnerables como mujeres, niños y comunidades indígenas ocupa un lugar destacado en nuestros programas. 

¿Qué está haciendo la UE en Nicaragua y en Centroamérica? La lista de actividades e iniciativas es demasiado extensa, pero destacaría nuestra contribución para mejorar el manejo de la roya del café; fortalecer las capacidades en producción agroecológica y orgánica; y desarrollar las cadenas de valor de la madera y de productos agrícolas. A nivel regional hemos facilitado el acceso de los gobiernos, incluyendo el nicaragüense, a un seguro de bajo costo para riesgos de catástrofes como huracanes y sismos. 

Conocemos y entendemos la preocupación de muchos países sobre el posible impacto negativo de las medidas relativas al cambio climático en el crecimiento económico. Pero sucede lo contrario: nuestras emisiones han disminuido un 22% desde 1990, mientras que el PIB de la UE ha crecido un 50%. Durante este período se han generado empleos, empresas y tecnologías preparándonos para un futuro de bajas  emisiones.

Invertimos en la resiliencia de nuestras sociedades: la experiencia nos muestra que por cada euro invertido en la protección contra las inundaciones, podemos ahorrar seis euros en daños evitados. 

Si bien la UE tiene casi tres décadas de experiencia en la elaboración y aplicación de políticas de clima, somos conscientes de que muchos de nuestros socios lo están haciendo por primera vez. Estamos compartiendo nuestras experiencias y hemos puesto en marcha una amplia colaboración en políticas de lucha contra el cambio climático con nuestros principales socios.

Además de trabajar con gobiernos y organizaciones internacionales, en la UE consideramos que las ciudades, las empresas, los ciudadanos y la sociedad civil tienen un papel crucial que desempeñar.

En Centroamérica la UE apoya iniciativas en comunidades transfronterizas con proyectos como EcoPesca, que ha beneficiado a más de 3,000 personas en la zona del golfo de Fonseca. También hemos reconocido el trabajo de los jóvenes nicaragüenses en el cuidado del medioambiente. Un miembro del Movimiento de Jóvenes Ambientalistas de Nicaragua fue seleccionada para participar en las jornadas de cooperación al desarrollo de la UE en 2016, como una de las dos representantes de la región latinoamericana.

En la UE también trabajamos por reducir las emisiones dentro de nuestro territorio. Nuestro objetivo en el marco del Acuerdo de París es reducir las emisiones al menos un 40% de aquí a 2030 dando prioridad a la eficiencia energética e impulsando el uso de energías renovables en la UE.

En los próximos meses tendremos hitos importantes para seguir cumpliendo con el Acuerdo de París. En noviembre de este año varios países se reunirán en Bonn para convertir el acuerdo político de París en una realidad. Asimismo, en 2018 tendremos una cita internacional para analizar nuestro esfuerzo colectivo de limitar el calentamiento global y evaluar el trabajo hecho en cuanto al cumplimiento de los compromisos adquiridos. 

París fue un momento decisivo en la lucha para proteger el planeta para las generaciones futuras. Hay que mantener este impulso en los próximos meses y años. Tenemos que reducir las emisiones, aumentar la seguridad y eficiencia energética, impulsar la innovación, mejor vinculación de la ciencia a las acciones de desarrollo, crear empleo y tener sociedades más resilientes. Para conseguirlo seguiremos trabajando en permanente colaboración con nuestros socios, incluyendo con Nicaragua y Centroamérica.

* Embajador de la Unión Europea en Nicaragua.