Adolfo Miranda Sáenz
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No soy sandinista ni funcionario público, tampoco tengo ningún “interés personal” en el canal, pero creo que es bueno y beneficiará a todos los nicaragüenses. Pienso sobre todo en el futuro para mis hijos y nietos, y para todos los hijos y nietos de mi generación, que va de salida. Conozco todos los argumentos en contra, así como las protestas, encontrando motivaciones y manipulaciones políticas, no argumentos fundamentados. El sentimiento anticanal es un sentimiento antisandinista porque el proyecto surgió en este Gobierno, y por eso lo rechazan más emotiva que racionalmente. Como dije, no soy sandinista, pero me interesa más el futuro de nuestros hijos y nietos que las rivalidades políticas. Como abogado y periodista he investigado y estudiado la documentación sobre el canal y estoy convencido de que no es cierto que dañe nuestra soberanía ni nuestros recursos naturales, ni que beneficie solo a los inversionistas de HKND y al gobierno sandinista, ni que será un canal chino y no nicaragüense.

El canal será totalmente de Nicaragua, país que otorga una concesión limitada y por tiempo determinado a HKND para construirlo y operarlo (una práctica universal y normal). Los inversionistas tendrán inicialmente el 100% de las acciones; recuperarán su inversión y obtendrán buenas ganancias, pero al Estado de Nicaragua, además de entregarle 10 millones de dólares anuales, le traspasarán el 2% de las acciones cada año. En 10 años Nicaragua tendrá el 20% de las acciones recibiendo el 20% de las ganancias. En 25 años tendrá el 50%. En 50 años el 100%. La máxima autoridad del canal tiene 3 representantes de los inversionistas y 2 de Nicaragua que deben aprobar por unanimidad las decisiones y si no hubiese unanimidad deberán acatarse las recomendaciones de quien las tenga. Por lo tanto, el Estado está y estará participando en todas las decisiones. En el canal ondeará solo la bandera nacional y regirán las leyes y autoridades de Nicaragua. 

Nadie invierte 50,000 millones de dólares en un país que no le garantice respeto a su inversión en caso de divergencias, las que se deben someter a una autoridad internacional imparcial. Imagínese que dentro de X años un Gobierno decida confiscar el canal sin pagar indemnización alguna. ¿Se van a arriesgar a eso los inversionistas? Obviamente no. Es una práctica mundial aceptar tribunales internacionales como la Corte Internacional de Arbitraje con sede en Londres y la Oficina de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional con sede en Nueva York, que juzgarían cualquier conflicto en relación al canal. Por iguales razones Nicaragua debe responder con su patrimonio en esos casos, lo cual es normal en inversiones de gran magnitud. 

Sobre posibles daños ecológicos y a la población, no se puede iniciar la construcción mientras no se cumpla con lo mandado como resultado de los estudios realizados por la institución más prestigiosa en estos temas, Environmental Resources Management Group Inc. (ERM), con sede en Londres, quien hizo el estudio de impacto ambiental y social, y ahora se está rediseñando el proyecto según sus requerimientos (razón del actual retraso). A nadie se le despojará de sus tierras, se les ofrecerá un precio comercial o alternativas de permuta y otros beneficios. Solo ante negativas extremas se aplicaría valor catastral. Se construirán nuevas ciudades con escuelas, atención médica y demás facilidades para la población de la zona. Por ley, como mínimo, 50% de quienes trabajen en el canal serán nicaragüenses y 50% extranjeros (25% chinos, como máximo) pues aquí no tenemos suficiente personal especializado. Pero nuestro 50% serán 100,000 nuevos empleos. 

Antes de creerme a mí o a los que se oponen por sentimientos políticos, le recomiendo leer con sus propios ojos la documentación legal del canal o pedirle que la estudie y se la explique un abogado de su confianza sin intereses políticos. Yo estoy convencido (aunque mi partido, PLC, está en contra) no porque le crea al Gobierno ni a Wang Jing, sino porque he analizado los documentos con mis propios ojos.

Abogado, periodista y escritor
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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