Salomón Manzanarez Calero
  • |
  • |
  • Edición Impresa

Vestidos de azul y blanco, con corbata. Algunos llevan chaquetas. En sus manos portan las banderas de Nicaragua y de la universidad. Exaltados gritan ¡Libertad, Libertad!. Exigen la excarcelación de estudiantes retenidos en la cárcel La 21. En el otro extremo, un regordete y repugnante personaje, con kepi y uniforme militar, hace el papel del Jefe de la Guardia Nacional en León. De este depende comenzar la masacre estudiantil. Comienza la acción y en la calzada yacen 4 muchachos muertos, muchos heridos y otros lloran de impotencia. También hay espectadores que ven al personaje GN que se cree el cuento y arremete a puntapiés a los que logra alcanzar. Así el Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN), UNAN-León, rememora la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959.

La lucha estudiantil ha sido icono de defensa del interés de las mayorías, de esos derechos que aglutina a la clase menos protegida. Y que por años desde las universidades estatales nicaragüenses se han puesto a la cabeza para restituir esos derechos. La masa estudiantil, con fuerza y tenacidad ha asumido roles incidentes en las decisiones políticas en distintos países.

En reconocimiento por las verdaderas reivindicaciones sociales, el día del estudiante en cada país tiene fecha y motivos distintos. En su mayoría con vínculos directos con la lucha estudiantil. Entre ellos, Argentina conmemora el 21 de septiembre, en 1888 llegaron a Buenos Aires los restos de Domingo Faustino Sarmiento, quien durante su Presidencia fue responsable de la construcción de más de 801 escuelas. En Chile, es el 11 de mayo, establecido por decreto 147 de 1992 del Ministerio de Educación. En Colombia, tienen connotación universitaria y es el día 8 y 9 de junio cuando en 1929 y 1954 mueren estudiantes de la Universidad Nacional quienes protestaban por la corrupción gubernamental. Venezuela, el 21 de noviembre, en 1957 una huelga estudiantil provocó la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. México conmemora el 23 de mayo. En 1929 la lucha universitaria demandaba la autonomía universitaria, lograda a pesar de sufrir masacre.

En el transcurso de la historia, los movimientos son motivados para luchar en contra de la corrupción, como los tráficos de influencias o el nepotismo que tanto daño hace a Nicaragua, bien sabido en los círculos universitarios. La corrupción incluso dentro de los mismos movimientos estudiantiles. Ellos siempre han encabezando las protestas por el alza de la energía, del agua potable, de las tarifas del pasaje de transporte colectivo, de la corrupción en el Seguro Social. Esa férrea tarea de algunos dirigentes que piensan combatirla, saben cómo, por dónde, pero no pueden comenzar.

El espíritu universitario es sensible para asumir los desprecios de las clases dominantes cuando estas se enriquecen, sea desde el Gobierno, las instituciones del Estado o la oficina edilicia. O lo que puede ser más humillante, desde que el funcionario toma decisiones para beneficiar a su cúpula partidaria, cuando su misión es el bien común.

Admirable las marchas estudiantiles universitarias por la protección del ambiente, por la defensa (antes) del 6%, alegres y carnavalescas, por la solidaridad con sus homólogos del istmo, por las proclamas cuando ocurren los abusos. Por esas calles que han quedado marcadas por la historia.

Otro 23 de julio, otro día para recordar. asumir responsabilidad, para reflexionar ante las amenazas globales y los despojos de los “derechos”, aunque pretendan restituirlos. Un momento más para retomar las ideas de los que lucharon en 1959 y a lo largo de la historia universitaria. Otro momento oportuno para reivindicarse.

* Comunicador Social.