Bayardo Altamirano
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Aunque Trump los persigue, Estados Unidos necesita  a los inmigrantes. Es más, no puede vivir sin ellos. Su propio hijo que tiene una viñatera ha solicitado un permiso especial para contratar braceros  latinos que le recojan la cosecha de uva. De otra manera esta se perdería irremediablemente. Pero hay muchos otros casos  en que los emplean en trabajos de baja remuneración  y que los ciudadanos blancos no quieren hacer. Recoger las basuras y servir y limpiar en hoteles y restaurantes. Los necesitan además para que combatan en las múltiples guerras que sostienen por el petróleo del mundo.

Observen esta noticia. Para muestra basta un botón. Una cafetería de Los Ángeles decidió utilizar sus recibos y dejar bien clara su postura política. Aparte de sus parroquianos, su averiguación se ha extendido gracias a lo publicado por una periodista y la difusión en  las redes sociales. Es difícil encontrarle a un recibo una utilidad más allá de indicarle al cliente de un establecimiento el precio que deberá pagar por el producto o servicio obtenido. 

Cuando la periodista colaboradora de diarios tan importantes como ‘The Guardian’, ‘The Times’ y ‘The Independent’, fue a comer a una cafetería y cuando le dieron el recibo de su cuenta encontró al reverso un mensaje: Los inmigrantes  hacen grande a los Estados Unidos. Te han cocinado y servido tu comida. Era un claro parangón al conocido eslogan político del magnate.

Asombrada, tras reconocer la verdad del hecho, no solo lo envió a sus periódicos, sino que corrió a  publicarlo en su cuenta de Twitter, añadiendo la foto del bendito recibo. O sea que la cafetería ha adaptado el principal eslogan de “Hacer grande de nuevo a Estados Unidos”, dejando como el sol del mediodía su rechazo a la dura política anti migratoria de Trump. Ese papelito es una muestra evidente de la opinión de los empresarios estadounidenses. Más claro no canta un gallo.

Pero la cosa no queda allí, la iniciativa ha obtenido una resonancia inesperada cuando los usuarios de las redes sociales han empezado a visitar el restaurante y a publicar fotos de sus recibos para mostrar su apoyo a esa campaña. Ni que decirles que ha crecido el número de comensales y sin querer queriendo ha sido la mejor propaganda del comedor.