Esteban Solís R.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Las cifras multimillonarias varían para tratar de cuantificar los costos de las inversiones que van a resucitar lo que ya es mundialmente conocido como la nueva ruta de la seda o el corredor trans-euroasiático que comenzó desde el siglo I a. c. hasta que dejó de servir como vía marítima aproximadamente en 1453. Este modelo temprano de integración no solamente económico sino político y cultural entre China y Occidente permitió la expansión del comercio de la seda, convertida en una bellísima y delicada prenda cuya elaboración era un secreto que solamente los chinos conocían.

Ese tránsito incluía piedras y metales preciosos, lana y especias, ámbar, porcelana y vidrio entre otros productos. Xi Jinping, el poderoso dirigente de la China Popular, reunió en Pekín a mediados de mayo pasado a una treintena de jefes de Estado y dirigentes de más de un centenar de países para presentarles a grandes rasgos los alcances de estas obras faraónicas en un intento por potenciar el crecimiento global a través de las inversiones.

Hay quienes piensan lo contrario señalando que China lo que quiere es propalar sus mercados más allá de sus fronteras ante la saturación del suyo, por ejemplo, la amplia red de ferrocarriles, que está más que desarrollada, las telecomunicaciones y el sector energético, elementos fundamentales para la industrialización y el desarrollo de otras naciones. “Se trata de sustituir los camellos y las caravanas por los ferrocarriles de alta velocidad y los cables de banda ancha” opinan otros críticos favorables de esta ruta marítima y terrestre. 

Al pistoletazo de salida de la ruta mundial asistieron el presidente de Rusia, Vladimir Putin; de Turquía, Recep Tayip Erdogan; el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. Estaban presentes también los máximos líderes de Kazajistán, Bielorrusia y Filipinas. Por Latinoamérica se anunció al mandatario de Argentina, Mauricio Macri, y representando a Chile, su presidenta Michelle Bachelet. Alemania, Canadá, Francia, Australia, Reino Unido y los Estados Unidos enviaron delegaciones de primer nivel. Entre los invitados estaban también el secretario general de las Naciones Unidas y la directora general del Fondo Monetario Internacional.

Esta nueva y moderna red de conexiones según algunas estimaciones, podría tener entre 500 mil y 900 mil millones de dólares en inversiones, de los cuales unos 40 mil millones corresponderían a China. Por estas nuevas vías circularán los trenes de alta velocidad con inmensos vagones de carga, transportando productos manufacturados e industrializados, crecerán como hongos las carreteras y los puertos, y las empresas industriales se asentarán en nuevas zonas económicas de desarrollo para estimular a las ciudades circundantes generando millones de empleos. En la actualidad la vía podría abarcar aproximadamente 9 mil kilómetros partiendo de China e incluiría entre otros países a Siria, Líbano, Turquía, Afganistán, Turkmenistán, Kazajistán, Tayikistán, Irán, Irak, Nepal, Bután, Corea y Japón. Estamos refiriéndonos a naciones de Asia Central, Oriente Medio y Europa. La asistencia de gobernantes y delegaciones de alto nivel de América Latina en la cumbre de Pekín dice mucho del interés de la región de involucrarse en 
ese cinturón terrestre y de rutas marítimas tomando en cuenta que China tiene enormes intereses económicos en América donde tiene  millonarias inversiones y compra materias primas a Argentina, Chile, México, Perú y Brasil para mencionar algunos fuertes competidores.

Sinólogos afirman que mientras Estados Unidos oficializó su retiro del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y le da la espalda al libre comercio global, aparece China para llenar ese vacío y servirle en bandeja su viejo sueño de un renacimiento como potencia mundial. Tom Miller, periodista y analista económico en su libro que titula más o menos así: Los sueños asiáticos de China, intenta desentrañar las intenciones de la dirigencia china con este megaproyecto. “Pekín está intentando ampliar su papel de liderazgo mediante inversiones y una diplomacia de infraestructuras, está intentando mediante una mejor conectividad, crear una especie de red comercial que haga que todos los caminos lleven a China” .

estesor59@yahoo.com