Pedro David González Pérez
  •   Managua, Nicaragua  |
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“Las elecciones no resuelven por sí los problemas, aunque son el paso previo y necesario para su solución”, frase de Adolfo Suárez. Es sorprendente que opositores al gobierno se mostraron muy decepcionados y hasta han cambiado de tónica con respecto a la OEA, organización -única, por el momento para observar las elecciones del próximo 5 de noviembre- demandando ahora, que  la observación del Centro Carter sea significativa para legitimarlas, pienso que la OEA ha sido muy criticada fuertemente en ocasiones anteriores por los partidos y sociedad civil, sin embargo,  a mi criterio el estado de Nicaragua debe de garantizar un proceso limpio, con la participación de otros organismos nacionales, pero no se debe desestimar también al poder electoral (CSE), que cesen  las críticas  a este tribunal electoral, recuerden que la oposición venezolana unida ganó las elecciones parlamentarias con un  poder electoral muy cuestionado como el poder electoral nuestro, hay que hacer las elecciones y una vez concluido este proceso y  que llenen las expectativas  altamente tangible y de ser catalogadas  creíbles y limpias por los observadores, gane quien gane, es decir, la voluntad política no debe ser solo para el Estado sino para  los actores sociales, políticos y económicos.

Un buen paso y sorpresa ha dado el nuevo movimiento político que se va a adherir a estas elecciones, ha causado revuelo el grupo fundado por el banquero Eduardo Montealegre  denominado Ciudadano por la Libertad  (CXL), sin presagiar fraude, es decir va a participar, ya tiene su candidato  para noviembre próximo, pese a que el año pasado en las elecciones presidenciales llamo a su militancia a abstenerse, pero es importante destacar que los opositores necesitan de un fuerte y soberano candidato capaz de estremecer a las filas rojinegras, es posible, pero a estas alturas ni CXL ni el PLC no han hecho buena escogencia de candidatos que se enfrente a un sandinismo “con una base sólida”,  lo que hay son fuertes rumores de unidad, pero los partidos -diametralmente liberales- no han encontrado a un buen candidato único que salga de sus filas y que arrastre gente, pero andan más bien en patios ajenos buscando aventureros, mientras el Frente Sandinista aunque herméticamente no  ha elegido a su candidato, pero es seguro que salga de sus filas.

“Hay buenos candidatos” para dar la batalla, -pero que sea del seno de un consenso de la oposición, insisto-, al candidato del FSLN, aunque este  partido es favorito a ganar estas elecciones, o tal vez hipotéticamente hablando, imposible pero no difícil, no gana holgadamente, valdría la pena intentar como sucedió en el año 2008 llevando a Eduardo Montealegre de candidato, y contra un buen candidato sandinista, pues sería más atractivo este proceso como ver una serie mundial de las Grandes Ligas. Señores, algunos de estos puntos  son expresadas por un  amigo militante del Frente Sandinista y muy ponderado en su forma de expresarlo, un candidato único de la oposición pone en aprietos al del FSLN, podría despejar la sombra del fraude y por el marcado énfasis sostengo, el Frente Sandinista, por un lado, lleva las de ganar, ¿por qué? Porque la flácida barriga de los nicaragüenses ha disminuido en grandes proporciones, hay trabajo, hay inversión, aunque la pobreza no se ha combatido potencialmente pero si hemos mejorado.

La única manera de derrotar a los sandinistas  es unidos en un solo bloque y los otros partidos deben participar en esta contienda con la OEA, el Centro Carter y con observadores nacionales, porque endilgar críticas  contra las elecciones no es lo correcto y si se llegaran a dar irregularidades pues para eso están los árbitros para condenarlas y no ser cómplices de una catarsis política.