Augusto Zamora R.*
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Es un proyecto de ley infame, motivados por el odio, que busca dañar un país, no a personas específicas. Lo impulsa una congresista de origen cubano, que se retira en 2018 y que quiere dejar aprobada esa ley, como último veneno que puede inocular.

Está, EE. UU., sumido en una grave crisis. El Partido Demócrata no digiere la derrota de Hillary Clinton y sectores republicanos hacen la guerra a Trump, por advenedizo.

Rusia se ha convertido en ese monstruo que necesitan para derivar contra alguien sus frustraciones, sumiéndose el Congreso en un delirante y patético odio a Rusia.

Y  por derivación a todo y todos los que son percibidos amigos de Rusia, como ocurre con Nicaragua. Sin análisis, reflexión o causa. Golpear lo ruso y lo percibido pro-ruso.

No afecta solo a Nicaragua. El Congreso yanqui quiere sancionar a las empresas europeas que inviertan en hidrocarburos en Rusia, amenazando una guerra comercial EE. UU.-Unión Europea, pues los europeos no están dispuestos a aceptar tal despotismo.

Debe Nicaragua presentar un frente común, patriótico. Dar la batalla política en EE. UU.  Todos a una para preservar al país de los estertores de un imperio que agoniza. 

Si se sabe hacer, será posible detener la Nica Act y pasarla al excusado de la historia, que es el sitio que le corresponde. 

Recordando los versos de Manolo Cuadra: “Que no haya división, que no haya casta de rico y pobre entre la pobre gente”. Todos por Nicaragua.

az.sinveniracuento@gmail.com