Gustavo-Adolfo Vargas *
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El 12 de diciembre de1969, una potente bomba explotó en Piazza Fontana (Milán) en el interior de las oficinas centrales de la Banca Nazionale dell’ Agricoltura, donde 17 personas fallecieron y 88 resultaron heridas de diversa consideración. 

El ataque fue imputado a grupos anarquistas y comunistas. Giuseppe Pinelli (anarquista) se suicidó lanzándose por una ventana del cuarto piso del despacho del comisario Luigi Calabresi, jefe de la División Política de la policía italiana. Calabresi fue citado a declarar por la misteriosa muerte de Pinelli, pero antes de presentarse ante el juez fue “convenientemente asesinado” a tiros el 17 de mayo de 1972 por miembros del grupo anarquista Lotta Continua.

A falta de pruebas que relacionaran el atentado con grupos izquierdistas, las sospechas de los investigadores se dirigieron hacia el grupo de extrema derecha conocido como Ordine Nuovo, fundado por Pino Rauti, tras la separación del fascista Movimiento Social Italiano (MSI).

En marzo de 1972, fueron detenidos Rauti, Franco Freda y Giovanni Ventura, acusados de ser los autores de los atentados de Piazza Fontana.

La policía sabía de la participación de Rauti en un congreso sobre “Guerra y guerrilla revolucionaria” en 1965, organizado por el Instituto di Studi Militari Alberto Pollio, presentando una potencia titulada “Táctica de la penetración comunista en Italia”. En ella habló de ejecución de ataques selectivos en ciudades importantes de Europa, con el fin de dirigir las acusaciones de autoría hacia grupos de izquierda.

El congreso fue financiado por un grupo de estudios de Virginia (Estados Unidos) con conexiones con la CIA, se reunieron fascistas de toda Europa, altos cargos del Estado italiano e importantes empresarios. Allí se fijaron las bases ideológicas y organizativas de la llamada “estrategia de la tensión”, que duró hasta noviembre de 1989, provocando aproximadamente un millar de atentados selectivos.

Como resultado de la investigación sobre el atentado de Piazza Fontana, el 27 de marzo de 1976 fueron detenidos el general Giandelio Maletti y el coronel Antonio Labruna, acusados de ayudar a escapar a Giovanni Ventura, cometer perjuicio y obstruir la investigación.

El 23 de febrero de 1979, el Tribunal de lo Penal de Catanzaro condenó a Maletti a cuatro años de prisión por complicidad, siendo reducida a dos años, tras una apelación presentada en marzo de 1981; pero este escapó antes de la sentencia y se refugió en Sudáfrica, donde años después pidió la nacionalidad.

El fiscal italiano Guido Salvini desde 1991 intentó presentar ante la justicia a los responsables de la matanza, pero no tuvo éxito. Tampoco logró que declarasen el general Giandelio Maletti y el coronel Antonio Labruna, los altos mandos de la “Oficina D”, del Servicio de Información de la Defensa (SID), contraespionaje militar. No sería la última vez que una oscura “mano negra” dentro de los servicios de seguridad de varios países europeos bloqueaba la investigación de aquellos atentados.

En el 2000, el general Maletti concedió una entrevista al diario La Repubblica, donde reveló que la CIA estuvo involucrada en matanzas cometidas por los grupos de extrema derecha en los años sesenta y setenta. Que también supo que los explosivos serían enviados desde Alemania a un grupo paramilitar neofascista italiano, él lo informó a sus superiores, pero no se tomaron medidas. Afirmó que “este explosivo fue utilizado en la masacre de Piazza Fontana”. Con los atentados crearían un clima de tensión, desembocando en un golpe de Estado como el que se produjo en Grecia en 1976.

También aseguró que, a pesar de que se había informado al Gobierno de los hallazgos, ningún alto funcionario de Defensa del Interior o de Presidencia fue llamado a declarar. Afirmó que “la CIA, a través de infiltrados y colaboradores, sirvió de vínculo entre los diferentes grupos de la extrema derecha alemana e italiana”.

Maletti concedió otra entrevista en el 2001, donde sugirió nuevamente que quienes provocaron las matanzas para descreditar a los comunistas italianos fueron: la red clandestina Gladio, el servicio secreto italiano y un grupo de terroristas de la extrema derecha italiana, el plan contaba con el apoyo de la CIA y la Casa Blanca.

Las investigaciones judiciales por el atentado de Piazza Fontana se extendieron hasta el 3 de mayo de 2005, sin que nadie fuera declarado culpable.

* Diplomático, jurista y politólogo.