Gustavo-Adolfo Vargas *
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En todo el trayecto del siglo XIX, y especialmente en su segunda mitad, las potencias europeas se lanzaron a la conquista de nuevos territorios esclavizando a sus habitantes, esquilmando sus recursos para su provecho. Esta última característica es la diferencia fundamental entre colonialismo e imperialismo. 

Lewis Samuel Feuer (sociólogo estadounidense) describió dos subtipos principales del imperialismo, uno de ellos: el “imperialismo regresivo” identificado con la pura conquista, la explotación, el exterminio o reducción y el asentamiento de pueblos deseados en esos territorios.

La colonización supone la usurpación y apropiación de la tierra, su riqueza y recursos; someter a los pobladores como esclavos. La población autóctona sufrió como consecuencia de la introducción de enfermedades pandémicas desconocidas (viruela, gripe, etc.) y ellos eran muy vulnerables.

Los partidarios del colonialismo se dividían entre los que hablaban de la necesidad de esos recursos para mantener a la población propia y los que buscaban pretextos justificando su actividad.

Entre los primeros se destacan los alemanes, entre ellos Friedrich Ratzel, que acuñó el término “lebensraum”, y los norteamericanos, que se expandieron hacia el oeste con ansias de esas tierras y no aceptaban que los nativos tuviesen derechos sobre ellas.

Limpieza étnica, su concepto se refiere a los desplazamientos de seres humanos con el propósito de lograr una homogeneidad étnica en dicho territorio. Los antecedentes históricos de ese fenómeno de “limpieza étnica” son remotos.

Con la “conquista” en Estados Unidos y Canadá, desplazaron a muchas tribus indígenas consideradas un obstáculo a los propósitos “civilizadores” del colonizador europeo o blanco. Se encuentra en un extremo donde la emigración forzada no se distingue y en el otro extremo se encuentra la deportación y el genocidio; en este último caso, la limpieza étnica sería un eufemismo que encubriría el asesinato de masas.

Existe un caso particular de limpieza étnica y muy poco tomada en cuenta, el de los “indios americanos”, a quienes los colonialistas ingleses y sus hijos estadounidenses desplazaron, mataron y trataron de aniquilar en pos de sus tierras para usurpar sus propiedades, tomar posesión de ellas, venderlas y rentarlas. Durante este período, los indios americanos estuvieron cerca de la extinción.

De acuerdo con Ward Churchill (profesor de estudios étnicos de la Universidad de Colorado), la reducción de la población de los indios americanos del norte pasó a ser de más de 12.5 millones en el año 1500 a 237,000 en 1900.

A mediados del siglo XIX, crearon las primeras reservas de nativos americanos y en 1876 casi todas las tribus habían sido reubicadas cerca de fuertes militares; empezaron a recibir productos básicos del gobierno estadounidense de baja calidad que diezmaron la salud de los indios y desencadenaron pandemias como la diabetes.

Se sabe de otra de las políticas infames del gobierno estadounidense; en los años de 1950, obligó a los niños nativos americanos a abandonar sus comunidades y familias, colocándolos en internados para enseñarles oficios durante cuatro años. 

El gobierno reconoce a 565 tribus de nativos americanos; actualmente existen 2.5 millones que abarcan una extensión de 22.5 millones de hectáreas, o 2.3% del territorio total de Estados Unidos. Los nativos americanos fueron privados de 97.7% de sus tierras y a ninguna tribu se le concedió el derecho de conservar sus territorios ancestrales.

La comunidad étnica mayoritaria o dominante impone el monolingüismo en la administración, medios de comunicación, escolarización, declarando una religión oficial, disolucionando la identidad cultural de los grupos afectados que eventualmente tiende a desaparecer.

A este proceso se le conoce como “etnocidio”. Si el genocidio liquida los cuerpos, el etnocidio mata el espíritu. Tal vez no sea idéntico al concepto de limpieza étnica que generalmente implica el desplazamiento forzado de poblaciones, pero conlleva a su eventual desaparición cultural, dejando despoblados los territorios y muy pronto ocupados por otros.

La base ideológica del etnocidio es el “etnocentrismo” que pregona la superioridad de una cultura sobre otras. Así, la cultura “occidental” etnocentrista ha pretendido sustituir las culturas “primitivas” por su propia cultura que considera “superior”.

* Diplomático, jurista y politólogo.