Bayardo Altamirano
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Un funcionario siempre debe hacer declaraciones sensatas. De ninguna manera debe lanzar exabruptos a troche y moche. Pero el señor Trump no mide sus palabras y desacredita la imagen de su país. Ningún gobernante estadounidense había actuado de manera tan irresponsable, aun cuando dicen que Nixon se emborrachaba y ordenaba planes de represión nuclear. Kissinger lo llamaba al orden y pedía a los jefes militares que esperaran que el presidente volviera a la sobriedad.

Trump se lanzó contra Norcorea debido a las pruebas de misiles que ese país realiza ante el temor de los ejercicios militares conjuntos en la vecindad sur de su país. Con la OTAN tiene rodeada a Rusia con el desagrado de varias naciones europeas que incluso han hablado de crear una nueva organización militar que no dependa de Estados Unidos. China y Rusia a pesar de las sanciones económicas actuaron de manera bien distinta. Tanto Putin como Jinping son políticos experimentados y cautelosos que comprenden que una confrontación nuclear seria de graves consecuencias. 

Pero el colmo ha sido que Trump profirió una amenaza contra Venezuela, cuando habló de la posibilidad de una acción militar contra el gobierno legítimo de Maduro, que salió ganando con estas palabras, porque modificaron la posición de varios países latinoamericanos en la OEA y en la ONU. Gobiernos tan adictos como los de Peña Nieto y Santos manifestaron su desacuerdo temiendo que la sangre llegara al río. Hasta sus íntimos aliados de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática, se pronunciaron rechazando la posibilidad de que fuerzas militares yanquis invadieran territorio venezolano. 

Ecuador, Nicaragua y Bolivia se expresaron con toda claridad contra la agresión armada. El ministro de Relaciones Exteriores boliviano, Huanacuni,  mantuvo una reunión con su homólogo ruso, Lavrov, en Moscú. El canciller boliviano dijo con respecto a la situación en Venezuela, que ambos países coinciden en que la solución debe ser por vía pacífica, utilizando el diálogo que es un mecanismo consustancial a la democracia. En la reunión rechazaron rotundamente cualquier intervención o injerencia a la soberanía de Venezuela. Agregó que la intervención de EE. UU. no es viable e instó a recordar los ejemplos de Libia, Irak y Afganistán, donde esta medida en vez de resolver, ha profundizado las crisis.

Los consejeros del magnate a causa de las últimas amenazas proferidas en contra de Venezuela tienen la impostergable urgencia de convencerlo de acabar su costumbre de emplear un lenguaje impropio de quien ocupa el más alto puesto  de Estados Unidos, por la obvia razón de que sus exabruptos pueden tener consecuencias terribles. La sensatez siempre debe estar presente en las declaraciones de los altos funcionarios.