Adolfo Miranda Sáenz
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Los EE. UU. fueron habitados por naciones indígenas que quedaron casi exterminadas en las confrontaciones entre ellos y los inmigrantes ingleses, quienes primero colonizaron los Estados del Noreste: las 13 colonias inglesas próximas al Atlántico conocidas como New England, que después declararían la Independencia (Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island, Connecticut, New York, Pensilvania, New Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia). Después vino la llamada “Conquista del Oeste” hasta llegar al Océano Pacífico, siempre conquistando territorios indígenas.

Dice Ward Churchill, profesor de estudios étnicos de la Universidad de Colorado, que en el año 1500 la población de indios norteamericanos era de 12 millones y que para el año 1900 había sido reducida a 240 mil. Actualmente existen unos 5 millones de indios descendientes de aquellos 240 mil sobrevivientes, viviendo principalmente en “reservaciones”. Algunas tribus recibieron sumas de dinero que han invertido con habilidad, y hoy los seminoles, por ejemplo, mantienen varios negocios. 

Los EE. UU. siguieron expandiéndose con la compra de Luisiana a Francia, y de Alaska a Rusia. Sumaron Hawái por la cantidad de terratenientes estadounidenses fincados allí que derrocaron al rey nativo. Pero crecieron principalmente por dos guerras realizadas para conquistar más territorio: la guerra contra España obteniendo La Florida, y la guerra contra México obteniendo la mitad del territorio mejicano, donde hoy están los Estados de California, Nevada, Utah, Arizona, Colorado, Nuevo México y Texas. 

A los ingleses se sumaron otros colonizadores, emigrantes europeos de distintas naciones; fueron llegando en diferentes épocas emigrantes escoceses, irlandeses, alemanes, italianos, etc. Los descendientes de los emigrantes europeos se hacen llamar “americanos” y se consideran a sí mismo los “nativos” estadounidenses, para muchos “los dueños” del país. Pero evidentemente no es así. Los indios son los nativos de EE. UU. Los demás son todos inmigrantes o descendientes de inmigrantes.

La población actual de EE. UU. es el resultado de todas las migraciones más los negros descendientes de esclavos. Tan inmigrantes son los de origen europeo como los de origen latinoamericano, caribeño o asiático. Todos son igualmente inmigrantes. Aunque por costumbre llaman a los euro-estadounidenses “americanos” porque durante las dos guerras mundiales en Europa, cuando llegaban las tropas estadounidenses (que llegaban desde América, obviamente) los europeos decían: “vienen los americanos”, y de allí quedó  la costumbre de llamarle 
“americanos” a los estadounidenses, que entonces eran predominantemente descendientes de inmigrantes europeos. 

La colonización de EE. UU. no ha terminado. Sigue colonizándose por los hispanos (blancos, mestizos e indígenas de Latinoamérica) y de otras etnias, como europeos orientales, hindúes, árabes, o asiáticos. Según el United States Census Bureau (USCB), en EE. UU. hay 30 millones de mejicanos (el 25% de la población de México); muchos viviendo en lo que fue territorio mejicano.

La población hispana constituye la de más rápido crecimiento por su alta tasa de natalidad. Durante décadas los hispanos han contribuido de manera importante al desarrollo de EE. UU. y así continuará siendo. Según proyecciones del USCB, la población hispana es la que más crecerá por su alta tasa de natalidad, pasando pronto del 17 al 30%, los negros crecerán del 12 al 15% y los asiáticos del 4 al 8%.

En cambio, los blancos no hispanos van a disminuir del 66% al 46%, dejando de ser la mayoría. Ya son minoría en Hawái, Nuevo México, California, Texas y Washington D.C. y están a punto de serlo en New York, Illinois y Florida. Esto incidirá positivamente en unos EE. UU. con mayor riqueza humana, conservando aquellas cosas de los “gringos” que son buenas, pero enriquecidas, mejoradas con todas las razas y culturas, consolidándose la característica de EE. UU. de ser un país de inmigrantes formado por gente de todo el mundo. Como alguien dijera: “Un crisol de razas”.

* Abogado, periodista y escritor

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com