Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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Cuenta la leyenda que en época de los romanos, existió un sabio emperador que cada vez que llegaba a sus manos un caso en donde debía administrar justicia, al recibir a las partes recostaba su cabeza sobre una de sus manos, tapándose un oído y escuchaba la versión. Luego al llegar la otra parte, hacía lo mismo del otro lado. Preguntado el emperador del porqué esa costumbre de taparse los oídos si resultaba más claro, cómodo y fácil el tener ambos oídos descubiertos. Respondía que reservaba un oído para escuchar la otra versión, y ser justo en sus valoraciones y decisiones.

Hace unos días ha salido a luz la realización de una encuentra realizada por “Fe y Alegría”. Esta se practicó en 16 colegios, primaria y secundaria, en los departamentos de Chinandega y Managua. Entre los resultados están, resumidos, los siguientes: el 75% de los varones considera que el maltrato sicológico entre estudiantes es el principal problema, esta cifra se eleva a 84% entre las alumnas, tres de cada diez estudiantes manifiestan que sufren violencia de parte de los profesores, etc. En ellas hablan y aquejan de maltrato físico y sicológico de parte de los profesores.

Y en palabras de su director, se da la versión que “los jóvenes reflejan que los maestros no los tratan como deberían, no hablan de manera correcta, no acompañan a como tendrían que acompañar e imponen castigos no tan adecuados. No se debería hacer castigo físico sino plantearse remedios educativos para no repetir el ciclo de violencia”. Luego se le preguntó a algunos docentes de estos resultados, por parte de los periodistas, y las frases publicadas son: “Ahora no hay que decir nada a los estudiantes”, “Se molestan si les llama la atención”, etc.

En la encuesta no se tomó en cuenta a los padres de familia, ni se consultó a los profesores de estos colegios que tendrían mucho que decir y dar en riqueza de análisis. El problema es mayor cuando es una grita general de los profesores de todos los niveles y colegios, incluidos universidades, sobre el comportamiento y disciplina de los alumnos que vanaglorian derechos, no así obligaciones. En una sociedad donde nuestra juventud padece de cierto rasgo de semi zombie al quedar atrapada en la TV, video juegos y celulares; dentro de una realidad que para ellos va en el margen de la virtualidad. Un mundo que habla hasta la saciedad de los derechos de los niños y jóvenes, algo que al final del día no ha traído los mejores resultados al omitir obligaciones.

Por lo que esa encuesta así planteada definitivamente no ayuda mucho, sino poco. ¿Podríamos cuestionar la encuesta? Permitan hacer un par de preguntas: ¿Se preguntó a los alumnos si sabían cuáles eran sus obligaciones? ¿Si esas obligaciones ellos las cumplían dentro del colegio y familia?  ¿Respetan a sus profesores, cumplen el reglamento disciplinario del colegio? ¿En qué momento y por qué se les ha llamado la atención por parte de los profesores? ¿Cumplen las tareas, horarios y días de clase? ¿Qué propondrían hacer como estudiantes para mejorar esta situación? etc. La docencia exige amor, pero también un poco de rigor y disciplina.

En cada aula de clase los grupos llegan hasta 50 alumnos. El salario de profesores ronda entre 6,000 y 6,400 córdobas. El presupuesto de educación es del 3%, aproximadamente. Una infraestructura que mejora a paso muy lento.

En Cuba es del 9%. En Bolivia del 6.9  y Costa Rica 6.3 en el periodo del 2009 al 2013 de su PIB. La encuesta no explica esta otra parte de la realidad, simplemente no la trabajó. Remarcando más el sentido de quejas y derechos de los jóvenes. La encuesta algo ha de tener de veracidad. Un algo que no es, ni mucho menos, una realidad total y explicativa en su complejidad y amplitud. En una encuesta del Comité Nacional de la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME), decía que ocho de cada diez estudiantes de secundaria consideraban que la educación del país esta en crisis de calidad.

En esta tampoco se les preguntó a los alumnos si estaban dispuestos a estudiar más (cumplir el reglamento y disciplina del colegio), porque lo poco que se les da no lo estudian. Esto vuelve a mostrar el sentido de quejas y no asumir compromisos.

Las encuestas se observan sesgadas, parciales e incompletas. Faltaron preguntas, involucrar a padres y maestros. Por lo que sus resultados son incompletos y peligrosos. Recordemos a  Madre Teresa de Calcuta que nos dijo: “Jesús enseñó que juzgar tiene en parte de amor”. Y diríamos que de justicia en escuchar también a los maestros.