Esteban Solís R.
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Cuando se hizo oficial a mediados de junio de este año que Panamá rompía relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán) para establecerlas con China continental, se dispararon las alarmas en Taipéi y no era para menos. En marzo del año pasado, dos meses antes de que asumiera la presidencia de Taiwán Tsia Ing-wen, Gambia, una pequeña nación de África Occidental, restablecía sus lazos diplomáticos con China después de que hacía tres años antes había roto con Taiwán. El golpe estremeció a las autoridades y al pueblo de la antigua isla de Formosa, pues la fecha del anuncio hecho por Pekín había sido cuidadosa y estratégicamente escogida.  En diciembre de ese mismo año, siete meses después que Tsai  llegara al palacio Presidencial,  Taipéi perdía otro aliado, Sao Tomé y Príncipe. Pero las “deserciones” no terminaron ahí.  La decisión panameña presagiaba lo peor, Taiwán parecía destinada a desaparecer del mapa político como país y convertirse en apenas una referencia diplomática. La diplomacia de “la intimidación”, decían analistas expertos en asuntos del  estrecho, había sido activada por los líderes del Gobierno de la China nacionalista. 

Los comentarios de los entendidos en esta materia de las relaciones internacionales y las luchas geopolíticas hacían referencias a un posible efecto dominó en América Central con resultados catastróficos para Taipéi. El tigre estaba herido, pero no de muerte. Nicaragua alzó su voz y funcionarios de diferentes poderes del Estado reafirmaron el apoyo político y diplomático a la República de China (Taiwán). “No hay razón de poner en duda que Nicaragua se mantendrá aliada con Taiwán”, precisaba el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional,  diputado Jacinto Suárez, tras recibir al entonces embajador de Taiwán Rolando Jer min apenas unos días después de lo acontecido con Panamá. Posteriormente el canciller de la República, Denis Moncada daba más estabilidad y solidez a las relaciones diplomáticas entre ambos países tras manifestar que Nicaragua mantenía excelentes relaciones con Taiwán en diversos campos, desde el económico hasta el cultural pasando por supuestos por los asuntos políticos, las inversiones, el intercambio comercial, la asistencia tecnológica, la cooperación hacia una inmensa gama de proyectos sociales, entre otros.

Esa inquebrantable  amistad se puso de manifiesto nuevamente con la reciente  inauguración en Managua de la “Expo-Taiwán 2017” en su décima quinta edición y a la que Nicaragua le ha otorgado un inestimable valor. Una representación de alto nivel del estado nicaragüense, empresarios, cuerpo diplomático y miembros de entidades internacionales acompañó a la delegación taiwanesa presidida por el embajador Chin Mu Wu, que ya había estado en Nicaragua en el ejercicio del cargo entre 2007 y 2011 y cuya labor ha sido muy apreciada. La voluntad política de Nicaragua de afianzar sus vínculos con la República de China (Taiwán), una nación pequeña, pero con un alto poder adquisitivo y un nivel de desarrollo que no envidia a ninguno de los países del primer mundo, la dejó bien clara el Ministro delegado del presidente para Asuntos Específicos, exvicepresidente de la República y general en retiro,  Omar Halleslevens cuando dijo: “Esta exposición nos permite estrechar los lazos de amistad, comercio y cooperación entre los dos pueblos, por medio del intercambio de valor, visión, cultura, estilo de vida y gastronomía”.  Mu Wu dijo que la exposición representaba una vitrina novedosa de productos de última generación fabricados en Taiwán y confiaba en que los empresarios taiwaneses presentes en esta feria lograran empalmar las oportunidades con sus contrapartes de Nicaragua. Mu Wu  felicitó del embajador nicaragüenses en Taipéi, William Tapia, de quien dijo ha trabajado con mucho esfuerzo para  promover los productos nacionales en el país asiático. Este evento tiene relación directa con el TLC vigente en los dos países desde una década. Unas 30 empresas taiwanesas exponen sus productos de última tendencia relacionadas con el transporte, informática, industria, construcción y belleza, entre otros. La sensación de la feria es Asus  Zenbo, un robot diseñado para ofrecer asistencia, compañía y entretenimiento. No hay duda: Taiwán se queda.

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