Bayardo Altamirano
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Las campanas tocaban a rebato. Proclaman a los cuatro vientos el fin de los gobiernos populares. La derecha volvería a entrar al ruedo. El ciclo  antineoliberal terminaba.

La guerra económica y de los medios contra Venezuela, la restauración neoliberal  en Argentina con Macri, y en Brasil el golpe contra Lula. Se preparaban para celebrar victorias en Ecuador. Soñaban con sacar a Evo en Bolivia. Los dueños del circo decían que el aislamiento yanqui en Latinoamérica se acababa.

Pero en este tiempo no es tan fácil votar gobiernos. Paso la época de los Dulles que ponían sus fichas a gusto y antojo. Ahora hay resistencia. Los afectados por las medidas favorables a la gente, que iban contra sus intereses, reaparecían cantando ya volvió el que andaba ausente. Desempolvaban sus tesis académicas engavetadas. 

Pero las cosas van por otro derrotero. Ni Macri ni Temer logran cumplir sus promesas. El panorama difiere de lo esperado. Los modelos de restauración neoliberal, no han retomado el crecimiento económico ni han superado la crisis. La recesión pica y se extiende, el desempleo bate récord, la situación social se agrava, se cae el apoyo a esos gobiernos. Temer no llega al 5%.

Volver al proyecto  aplicado en los 90 del siglo pasado, no soluciona nada. Al contrario, disminuyen las inversiones estatales y los recursos para las políticas sociales. Cortar los derechos de los trabajadores ahonda la crisis. La restauración neoliberal camina al fracaso.

En Venezuela, la oposición fallo en todo, teniendo Trump que recurrir a las amenazas irresponsables. El desconcierto opositor cunde. La izquierda tiene perspectivas reales de victoria en las próximas elecciones. En México, López Obrador es favorito en las encuestas y los partidos de derecha tienen dificultades de lanzar candidatos competitivos.

En Colombia, Gustavo Petro, exalcalde capitalino, disputa el liderazgo con el candidato más cotizado de la derecha, Vargas Peñaloza. Uribe busca un sustituto sumido en la impopularidad. Tiene un nivel de rechazo más alto que el favorable. En Chile preparaban el retorno de Piñera, frente a la incapacidad del gobierno de Bachelet, pero el Frente Amplio desarrolla una buena campaña con la candidatura de Beatriz Sánchez, una lideresa del sector educativo que puntea en las encuestas. En Ecuador, apretadamente ganó Moreno, el problema son las desavenencias  en Alianza País. En Bolivia, desecha la farsa de las acusaciones contra Evo, un torpe montaje, el MAS volverá a presentar su candidatura. 

Ha pasado la marea contra ofensiva de la derecha, que no tiene propuestas adecuadas. Aquí vergonzosamente clamaron la intromisión de la OEA.  Intentan volver al modelo neoliberal que en ningún lado ayudó a superar las crisis. De las mismas fuerzas que protagonizaron el proceso de lucha contra del neoliberalismo, resurgen perspectivas para continuar avanzando en nuevas condiciones históricas.