Natalia I. Chávez Arróliga*
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La Real Academia Española (RAE) define el feminismo como la “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos  derechos que los hombres”. Tal definición ha sido tema de debate entre diferentes autores, generando diversos movimientos socioculturales.

El neologismo francés “féminisme” se formó a finales del Siglo XIX, a partir de la palabra latina “fémina” y el sufijo “isme”.

Constituye un conjunto heterogéneo de movimientos políticos, culturales, económicos y sociales cuyo objetivo es la liberación de las mujeres y la reivindicación de sus derechos, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones y la asignación de roles sociales según el género.

La influencia del feminismo ha alcanzado transformaciones en ámbitos como el voto femenino, la igualdad ante la ley o los derechos reproductivos, entre muchos otros. 

La lucha de la mujer comienza a tener finalidades precisas a partir de la Revolución Francesa, ligada a la ideología igualitaria y racionalista del Iluminismo, y a las nuevas condiciones de trabajo surgidas a raíz de la Revolución Industrial. Dentro del movimiento feminista trascendente a nivel mundial, destacan como tres de sus más importantes precursoras: 

Olimpia de Gouges, (Montauban, Francia, mayo 7-1748 - París, noviembre 3-1793), autora de la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana” (1791), donde sostenía que los “derechos naturales de la mujer están limitados por la tiranía del hombre, situación que debe ser reformada según las leyes de la naturaleza y la razón” (lo cual le valió ser guillotinada por el gobierno de Robespierre, al que adhería). 

Mary Wollstonecraft, (Londres, Inglaterra, abril 27-1759 - Londres, septiembre 10-1797). Filósofa y escritora inglesa. En su obra “Vindicación de los derechos de la mujer” (1792), sostenía que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, y que ambos deberían ser tratados como seres racionales; plantea demandas para ese entonces inusitadas: igualdad de derechos civiles, políticos, laborales y educativos, y derecho al divorcio como libre decisión de las partes. Con esta obra, estableció las bases del feminismo moderno, convirtiéndose en una de las mujeres más populares de Europa de la época. 

Flora Tristán, (París, abril 7-1803 - Burdeos, noviembre 14-1844). Fue una escritora, pensadora socialista y feminista francesa de ascendencia peruana. En el S. XIX, vincula las reivindicaciones de la mujer con las luchas obreras. Publica en 1842 “La Unión Obrera”, donde presenta el primer proyecto de una Internacional de Trabajadores, expresando: “la mujer es la proletaria del proletariado ... hasta el más oprimido de los hombres quiere oprimir a otro ser: su mujer”. Fue una de las grandes fundadoras del feminismo moderno. Su figura es especialmente reivindicada por el feminismo latinoamericano.

Siguiendo los pasos de estas y otras prominentes precursoras del feminismo, a nivel nacional destaca Josefa Toledo de Aguerri, (Juigalpa, Chontales, abril 21-1866 – abril 27-1962). Fue la primera feminista del país.

Propugnaba por la superación y los derechos de la mujer. En 1918 fue editora de “Revista Femenina Ilustrada”, el primer boletín centroamericano que exaltaba la literatura creada por mujeres. En 1924 fue nombrada directora general de Instrucción Pública. Primera vez en la historia de Nicaragua que una mujer accedía a tan alto cargo público. Pero al poco tiempo fue removida, tildada de: “muy independiente y cuestionadora”.

En 1950, se le otorgó el reconocimiento continental de “Mujer de las Américas”, convirtiéndose -hasta ahora- en la única nicaragüense merecedora de tal honor, antes solo merecido por Gabriela Mistral, Minerva Bernardino, Eleonor Roosevelt y Carrie Capman.

Años más tarde, en 1955, bajo la dictadura Somocista se logró el derecho al sufragio de las mujeres por la persistencia de activistas feministas como Josefa Toledo. Tuvo la satisfacción y gran honor de ser la primera persona en Nicaragua a quien se le erigió un monumento en vida.

Es innegable el denodado trabajo de estas mujeres en pro de la reivindicación integral de sus derechos, no obstante, hoy día existen sinnúmero de agrupaciones que orbitan en esta corriente ideológica, pero que a decir por sus acciones, parecen comulgar con el título de la obra de John Grey (Houston, Texas, 1951) “Los hombres son de marte, las mujeres son de venus”, al propiciar una suerte de enfrentamiento de mujeres versus hombres, proclive al linchamiento social, cultural y moral de su “oponente”: los hombres, desvirtuando con ello la esencia de un genuino feminismo: la igualdad de derechos entre las mujeres y hombres, el alma de las luchas de sus precursoras. 

* Abogada y Notaria Pública.