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Ideuca
Como educadores y desde el Ideuca, el Dr. Rafael Lucio y yo estamos colaborando muy de cerca y en profundidad tanto con el Mined como con la Academia de Policía, en componentes que ayuden a mejorar la organización, gestión, procesos y resultados de la educación.

Resulta muy interesante comprobar cómo tanto el Mined como la Policía han estructurado su propio modelo de gestión pedagógica y social ante el imperativo de la calidad de la educación de la ciudadanía.

El Mined ha creado el modelo global de organización y gestión para la calidad educativa que convierte su quehacer en una acción dinámica y compartida que recorre los distintos niveles educativos con sus correspondientes autores y se hace presente en toda la población.

El Mined es una totalidad tanto en su organización como en los sujetos de su acción educativa conformando la unidad pedagógica que emana de una verdadera participación social.

Se trata de un modelo novedoso de gestión pedagógica y social que conjuga activamente el currículo, el núcleo educativo, los maestros, estudiantes, familias y el mecanismo de los Tepce’s como correa movilizadora de esta relación.

Por su parte, la Policía ha ido activando y perfeccionando su modelo de gestión pedagógica y social centrado en la Escuela Total, la que arranca en la formación de la Academia y se completa a través de las delegaciones y comisarías en un proceso cotidiano de aprendizaje a lo largo de toda la vida de la institución y de todos sus miembros desplegados e insertos en cada comunidad hasta con la presencia especial y original del jefe de sector.

El Mined despliega su acción educadora a la par que activa el proceso de enseñanza-aprendizaje diariamente ratificando que la educación se construye a lo largo de la vida de los propios sujetos y actores de su aprendizaje. El Mined hace y se hace en forma permanente porque se hace en la acción cotidiana, creativa y compartida de la gente, como origen y destinatario de la educación.

La concepción y espíritu de un Ministerio de Educación en el aula encierra un sentido pedagógico y social altamente significativo. De ahí que el modelo de gestión de la calidad tome vida en el aula haciendo efectivo el modelo de gestión pedagógica y social porque es el aula el cruce más importante de la vida de la educación sistemática de la gente.

Por otra parte, la Policía, su institución y sus miembros están en un aprendizaje constante derivado de su servicio diario a la comunidad y del contacto con todo aquello que destila la vida ciudadana a través de múltiples formas, la mayoría de ellas antisociales y peligrosas. La vida policial es el proceso formador más dinámico que existe; el proceso que hunde sus raíces en la experiencia cruda y ruda, el proceso que deja enseñanzas y aprendizajes que la conviertan en una escuela activa sin cesar; el proceso en el que se conjugan el conocimiento, la experiencia, la rigidez institucional y la responsabilidad creativa de sus miembros; el proceso en el que los afectados por la labor y acción de la Policía son seres humanos con sus derechos, pasiones, errores, atropellos y crímenes; el proceso a través del cual cada policía y desde él, el conjunto de ellos, visibiliza en su actuación la globalidad de la institución; es el proceso donde el aprendizaje es connatural con la cotidianidad y donde ese aprendizaje se proyecta en la vida de la sociedad. Este es el concepto y sentido de la Escuela total.

Es interesante analizar y aprovechar estos dos modelos de gestión pedagógica tipificados como un Ministerio en el Aula y la Escuela Total, que van activando y desarrollando cuotas importantes de pedagogía social tan necesaria para fundamentar con éxito la educación ciudadana.