Ian Coronel
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Desde hace tiempo se ha venido desarrollando una campaña de desprestigio contra el Cosep y contra José Adán Aguerrí en particular. Pareciera que existe un grupo de nicaragüenses que no pueden soportar o no entienden la necesidad del diálogo y del consenso para salir adelante como país.

El esfuerzo que ha venido haciendo José Adán, se le tiene que reconocer en la dimensión que tiene y debemos ser generosos en reconocer su extraordinaria capacidad para poder atender, entender y defender las necesidades de la empresa privada en un diálogo abierto con el Gobierno.

Pareciera que precisamente ese diálogo de altura, con dignidad, por convicción y por el bien de nuestro país, es lo que molesta o incomoda a un pequeñísimo sector que no ha podido superar la radicalización y estrechez de su pensamiento o no ha podido evolucionar a un mundo moderno, donde no hay cabida para la intransigencia y la confrontación estéril.

Algunas personas que escriben artículos de opinión en algunos medios escritos, pretenden rebajar la condición de un entendimiento sano, necesario, civilizado y que es normal en todos los países donde se prefiere el diálogo a la intolerancia. 

No es que esté en contra de que se critique o se piense diferente, eso es bueno y necesario, en lo que estoy totalmente en desacuerdo es en la forma, aquí ya se está criticando en base a chismes, rumores, verdades a medias y a opiniones bastantes sesgadas, que pareciera que bloquean la inteligencia de los que hacen esos comentarios.

Uno de los últimos ejemplos lo tuvimos con el empresario César Zamora, que fue acusado de una manera absurda y obscena, por una de las supuestas organizaciones de defensa de las libertades, como es Freedom House y ¿Con qué derecho se hizo esto? ¿o con qué base? Tranquilamente el señor Ponce, viene y dice que le pasaron una lista de nombres y fue tan irresponsable, que ni siquiera verificó la veracidad de lo que estaba diciendo.

Si este señor tuviera un poquito de vergüenza, ya hubiera renunciado, pero lo más preocupante es que ahora en Nicaragua, cualquiera te apunta en una lista a como se hacía en la época medieval, en donde se escribía el nombre de la persona y había lugares especiales donde se enviaban los nombres y las autoridades te juzgaban sin derecho a defensa.

¿Quién le va a resarcir a César el daño que le causaron?  y sobre todo nos gustaría saber quiénes son los paladines de la justicia, que elaboran esas listas, en la impunidad del anonimato o en la cobardía de las sombras, las cuales dañan a personas inocentes, me imagino que son los mismos que atacan a Jose Adán y al Cosep por tratar de tener un país mejor para todos los nicaragüenses.