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Refundación: “Acción y efecto de transformar radicalmente los principios ideológicos de una sociedad o de una institución para adaptarlos a los nuevos tiempos, o a otros fines…”, según el Diccionario de la Real Academia Española. La definición es clarísima y seguramente por eso no es del agrado de muchos. Frente a la pobreza, la desigualdad, la discriminación, el racismo, el deterioro del medioambiente, la injusticia, la corrupción y la impunidad, América Latina necesita refundarse.

La Cepal en su informe sobre la pobreza de 2008 plasmó que en América Latina, 184 millones son pobres y 68 millones son indigentes, que el alza de precios de la canasta básica había impedido que 4 millones de personas salieran de la situación de pobreza e indigencia. Según el Centro de Estudios Transdiciplinarios del Agua, de la Universidad de Buenos Aires, 26 millones de habitantes urbanos y 51 millones de habitantes rurales carecen de servicios de agua potable, para un total de 77 millones. La Unesco en el informe sobre el estado mundial de la educación con miras al 2015 informó que en la región existen 38 millones de analfabetas y que para 2015, 3.5 millones de niños y niñas no habrán terminado la primaria. Argentina, Cuba y Chile son los países que llevan la delantera de educación en la región. Según el PNUD América Latina y África Subsahariana son las regiones más desiguales del planeta. A excepción de Chile y Uruguay, el resto de los países de la región, tienen un índice alto de corrupción según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional de 2007.

El informe 2008 de Perspectivas del Medioambiente Mundial (GEO 4), establece que América Latina y el Caribe es la región más urbanizada del mundo en desarrollo. Entre 1987 y 2005 la población urbana pasó de 69 a 77 % del total de habitantes. América Latina es la región que alberga la mayor diversidad de especies del mundo y posee varias de las cuencas hídricas más grandes. Seis países --Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela-- son considerados megadiversos. Cerca de 66% de la pérdida de cubierta forestal mundial entre 2000 y 2005 tuvo lugar en América Latina. La degradación del suelo afecta el 15% de la región.

Toda esta situación, después de las intentonas de reformas, ideadas por economistas de escritorio, que nunca han pisado los barrios pobres o las zonas rurales de América Latina. Así las cosas, la región experimenta un proceso de refundación, para enfrentar los nuevos retos y los nuevos tiempos del mundo global, desde una visión propia. El proceso es en primer lugar político y nacional. La refundación implica gobernar con todos y para todos (as) y a partir de allí, intentar cambiar lo social y lo económico y, muy importante: se hace desde adentro, lo que el Presidente Evo Morales llama la revolución institucional.

En los últimos diez años, Latinoamérica, haciendo uso de los mecanismos democráticos, eligió mediante el voto popular, gobiernos catalogados de izquierda. Aunque todos son considerados en esa categoría, cada uno tiene sus propios matices, son diversos y esto enriquece sustantivamente el proceso de refundación. No hay recetas, cada país tiene su propia dinámica, de acuerdo con sus características y situación nacional y como tal, tiene avances, retrocesos, aciertos, errores, conflicto y crisis; todos elementos fundamentales para el empuje del proceso. La oposición política es parte integral del proceso y debe cumplir su papel, desde una visión pro positiva de nación, sin oportunismos, intereses personales y clientelismo político.

La refundación trae consigo aspectos inéditos en la historia política de la región como la elección de gobernantes mujeres, indígenas, sindicalistas, ex sacerdotes y una creciente participación ciudadana involucrada activamente –a favor o en contra- no solo en emitir su voto sino en las decisiones de cada país. Medios de comunicación críticos y fiscalizadores, sociedad civil con funciones de auditoría social, son parte sine qua non de un proceso que debe mantener los mecanismos democráticos en medio de una grave crisis económica y de un amenazante crecimiento de la corrupción y la impunidad.

Otro aspecto interesante es el proceso de integración latinoamericana. Por primera vez en muchos años, se recupera un espacio político que habla y decide sobre sus propios problemas y, se construye un instrumento económico que intenta romper las cadenas con los demonios financieros mundiales, desde sus propios recursos nacionales. Éste es un propósito todavía incipiente, que no se perfila ni fácil ni a corto plazo.

El Informe 2008 de Latinobarómetro, expresa que “…los latinoamericanos están cada día más felices, más esperanzados del futuro, a la vez que con grandes y crecientes niveles de crítica sobre sus sociedades. La democracia se consolida parcial y lentamente, sin cambiar su condición de imperfección”. El cambio político es el elemento que mueve el espíritu de la refundación latinoamericana, basado en el cambio de la situación económica global o personal. ¿Allí el reto: como llenar las expectativas de millones de personas que confían en el cambio? Y el cambio puede tener rostros diferentes de acuerdo con las necesidades individuales o colectivas: Empleo, salud, educación, inseguridad, etc.

Es posible que en Estados Unidos también se hable de refundación. Barack Obama, un afrodescendiente, habló de cambio, apeló a los principios fundacionales de la nación, dijo que sí se podía, y ganó la Presidencia. El voto del pueblo estadounidense –al igual que el latinoamericano- se basa en la esperanza del cambio.

La refundación latinoamericana no es perfecta, tiene luces y sombras, seguramente habrá muchos errores, pero necesita una oportunidad para dibujar una carta de navegación propia, que la conduzca hacia el desarrollo y la equidad, en el marco de un mundo global.

Con toda seguridad y como en todo proceso de cambio, se escucharán –ya se escuchan- gritos, alaridos y lamentos, de aquellos que permanecieron en silencio, se escondieron o se largaron de nuestros países, cuando a lo largo y ancho del continente, las instituciones democráticas fueron destruidas, miles de personas fueron asesinadas o desaparecidas, los medios de comunicación fueron cerrados y sus periodistas encarcelados o asesinados y millones de hectáreas de nuestros bosques fueron talados, en nombre de la democracia…pero como dijo el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha: “Si los perros ladran, Sancho, es señal que avanzamos!
matiguas@hotmail.com