• |
  • |
  • END

Si miramos al mundo actual y la historia, notamos que las sociedades corruptas son las más atrasadas, éstas no progresan y están condenadas al estancamiento económico y la mendicidad. La corrupción es como un cáncer que afecta y deteriora la calidad de vida de todos los habitantes de un país. En el ámbito latinoamericano, por razones de carácter cultural e histórico fácilmente nos hacemos proclives a caer en y ser víctimas de la corrupción. Este fenómeno puede pasar de una generación a otra y enfrentar mayores crisis.

La corrupción que no se combate efectivamente puede verse como un fenómeno que se propaga e impregna todas las esferas de un conglomerado social. Los que más sufren las consecuencias son los sectores mayoritarios de la población, que son los que poseen menos recursos.

Desde antes de nuestra “independencia” de España, la concepción del Estado como un botín ya era muy popular entre los gobernantes nicaragüenses, lo cual parece perpetuarse hasta nuestros días. Talvez no hemos tenido gobernantes inteligentes y visionarios que piensen en el futuro de la nación, la que defino en este artículo como el pueblo, o sea las grandes mayorías sometidas a la ignorancia.

Podría afirmarse que los sistemas políticos que han imperado en Nicaragua han fracasado porque no se ha atendido la educación formal para que la gente esté informada y participe realmente en consultas y el manejo de la administración pública. En la actualidad, los organismos fiscalizadores que fueron incipientes hace unos cuantos años, prácticamente ya han dejado de funcionar en Nicaragua y gran parte del pueblo ni se percata de esto.

En Europa, el manejo de la cosa pública es fiscalizado por los organismos competentes para disuadir a los que se ven tentados de cometer actos de corrupción, como la malversación de fondos. En países europeos, a los corruptos, como células malignas, se les aparta y se les castiga en muchos casos, contrario a lo que ha sucedido en Nicaragua, donde muchos corruptos manipulan leyes y por lo tanto realizan actos que carecen de legitimidad en detrimento del pueblo.

En la actualidad, el gobierno norteamericano emprende acciones encaminadas a enfrentar la crisis financiera. El presidente estadounidense ha insistido en la importancia de fortalecer y hacer cumplir la ley para evitar que los ´vivianes´ y oportunistas se aprovechen del dinero que inyecta el gobierno en los distintos sectores de la sociedad para enfrentar la crisis económica mundial.

La corrupción se manifiesta de diferentes maneras y cuando trastoca nuestros valores es un asunto muy grave, quizás ni la identificamos como un anti-valor, ya que es parte de la cultura que nos envuelve subconscientemente a todos los que vivimos en un país, a veces incluso es difícil percibirla. La corrupción más evidente es la que ocurre con el saqueo y mal manejo de los recursos públicos y la falta de normas para medir la (in)eficiencia de los funcionarios.

Otras manifestaciones podrían ser: cuando se niega a un trabajador sus prestaciones sociales; cuando existe fraude académico o nepotismo; cuando los establecimientos comerciales se quedan con los 10 ó 20 centavos, ´el vuelto´; cuando los servicios son de mala calidad aún cuando se paga un precio elevado; cuando un sacerdote o el pastor manosea o abusa a un niño o niña; cuando en nombre de Dios se pide en los buses para mantener vicios. Me atrevo a decir que la cultura del ´pedigueño´, de aquel que vive con la mano estirada para recibir una limosna y del que se lucra sin esforzarse, son indicios de una sociedad con valores enfermizos.

Nos toca a cada uno de nosotros, y en particular a los que gobiernan, al sector comercial y a la sociedad civil organizada tratar de ejecutar acciones que realmente neutralicen y prevengan la corrupción. La literatura psicológica y sociológica nos indica que el mejor remedio a este fenómeno social es el buen ejemplo y la educación en el sentido amplio de la palabra. Revertir el cambio de nuestros patrones culturales no se logra de la noche la mañana, todo proceso de cambio cultural lleva mucho tiempo (décadas, siglos), pero indudablemente una sociedad con mayor educación y por ende más consciente e informada podrá revertir con mayor celeridad los anti-valores.

Esto es un aporte que no llegará a la mayor parte de nicaragüenses, ya que los mismos, por su misma pobreza, resultado en gran medida de la corrupción, ni siquiera pueden comprar el periódico.


e_bacca@yahoo.es
*Traductor