Elvira Velásquez Pérez
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Los fenómenos meteorológicos ocurridos en los primeros día de octubre y que provocaron  intensas lluvias en todo el  territorio nacional dejando un total de 15 muertos, 32,684 afectados y 5,900 viviendas dañadas, cuantiosos daños en  la infraestructura vial, afectaciones en los cultivos, ganadería, sector transporte, turismo y el suministro del fluido eléctrico y el servicio de agua potable, nos llevan a la  reflexión, concientización  y actuación. Nos encontramos en el mes para la reducción de riesgos de desastres.

En esta ocasión fue una tormenta, lluvia, inundaciones, pero según los  expertos en gestión de riesgos  nos encontramos en un país de multiamenazas y entre las principales amenazas que enfrenta Nicaragua están los huracanes, inundaciones, terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas.  En fin, el número de amenazas crece, hay algunas que no estaban en la lista, como las amenazas tecnológicas que son derrames de sustancias altamente peligrosas que contaminan los cuerpos de aguas subterráneos. Todas estas amenazas pueden ocurrir en cualquier momento. 

“Es por ello que debemos tener una visión de multiamenazas, una visión integral e integrada, atender las vulnerabilidades, no solo atender las emergencias que nos provocan los fenómenos”, manifestó Abdel García, coordinador del área de cambio climático de Centro Humboldt.

Los aprendizajes que dejan  los fenómenos naturales son muchos y a diario, ha enfatizado Denis Meléndez el secretario ejecutivo de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo. “Mientras sigamos liquidando la cobertura boscosa, Nicaragua pierde anualmente entre 72,000  y 75,000 hectáreas de bosques y  eso hace que una lluvia por muy ligera que sea ocasione estragos como inundaciones y deslaves, la lluvia y el agua es vida, una bendición, pero los escenarios de riesgos que hemos construido hacen que la lluvia se convierta en un estrés, en un caos”.  

Según los expertos, en materia de actividad sísmica el país ha avanzado significativamente en condiciones de infraestructura, tomando  como referencia  los  terremotos  que afectaron la capital en marzo de 1931 y diciembre de 1972.

Actualmente para dar respuesta a la reducción a desastres  ha venido operando una red sísmica, hay vigilancia permanente con los volcanes que están activos, hay un sistema de alerta temprana a lo largo de la línea costera del Pacífico, se está instalando una sala de crisis ante la posibilidad de ocurrencia de tsunamis. 

Con respecto a los eventos asociados a huracanes, depresiones y tormentas  tropicales, por ser las afectaciones más recientes, la MNGR  considera que tenemos que  avanzar aceleradamente, ya que se están presentando condiciones de vulnerabilidad muy elevadas. 

“Hogar, seguro hogar: reducción de la exposición, reducción del desplazamiento”, es el tema en el Día Internacional para la Reducción de Desastres.  

Esto representa un gran desafío que solo se puede superar a través de la coordinación, la cooperación y la colaboración de todos y todas.

Recordemos que los seres humanos también somos parte de la naturaleza: ¿La mejoramos o la dañamos?

La autora es periodista de radio La Nandaimeña.