Natalia Isabel Chávez Arróliga
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Octubre, el décimo mes del año en el calendario gregoriano, cuyo vocablo procede del latín, que significa “ocho meses”. Su nombre deriva de haber sido el octavo mes del calendario romano.

No podíamos dejar ir este mes sin referirnos a dos célebres personajes signados por este.

Ernesto Guevara nació en Rosario, Argentina, el 14 junio de 1928, conocido como el Che Guevara, fue médico, político, militar, escritor y periodista, uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución Cubana, desde cuyo inicio y hasta 1965 participó en la organización del Estado cubano, desempeñando relevantes cargos. Insatisfecho con la inoperancia de los despachos y fiel a su propósito de extender la revolución a otros países de Latinoamérica, en 1966 retomó su actividad guerrillera en Bolivia, donde sería capturado y ejecutado un año después.

Por esos arcanos de la vida, en la misma fecha que el Che murió, pero doce años después, el 9 de octubre de 1940, nacía en Liverpool, Inglaterra, John Winston Lennon, un músico, multiinstrumentista y compositor británico que saltó a la fama como uno de los miembros fundadores de The Beatles, reconocida como la banda comercialmente más exitosa y críticamente aclamada en la historia de la música popular.

Entre estos dos célebres personajes existe una serie de similitudes. Ambos tenían ascendientes irlandeses y fueron asesinados a tiros siendo aún jóvenes; signados por el número 9 y por el mes de octubre: el Che en su muerte y Lennon en su nacimiento, fueron figuras trascendentes del siglo XX. Sus nombres y sus rostros son reconocidos mundialmente. De ellos no pocas veces se ha dicho que fueron seres violentos y crueles.

En la escuela de La Higuera, un polvoriento pueblo boliviano perdido en la nada, a casi unos 2,000 m.s.n.m, hasta entonces ignoto si no fuera porque allí, un 9 de octubre de 1967, fue asesinado Ernesto “Che” Guevara, cuyas últimas palabras, según relatos de su ejecutor, el soldado boliviano Mario Terán Salazar, fueron: “Póngase sereno, usted va a matar a un hombre”, demostrando un talante de acero, aún sabiéndose en el umbral de la muerte. 

Cuando el 8 de diciembre de 1980 fue muerto a tiros, John Lennon era uno de los hombres más famosos del mundo. Adorado en vida por marcar el ritmo de los sesenta, una vez muerto fue llorado como el santo mártir del movimiento internacional por la paz. Sin embargo, no merecía tanto ser honrado como tal, cuanto por ser un genio capaz de hacer recurso de la música rock y del llano lenguaje de sus letras, el símbolo de una generación que aún se creía capaz de trocar los sueños en realidad.

Resultan incontables las obras inspiradas por El Che y Lennon, tales como: “Memorias del Futuro” (Hugo Eduardo Coya, primera edición mayo, 2017, Editorial Planeta). En esta obra de corte investigativo, el escritor peruano rescata pasajes poco conocidos y otros desconocidos de la vida de Ernesto Guevara y del grupo de guerrilleros que murieron junto a él en Bolivia, centrándose en el papel que jugó el Che para un sinnúmero de grupos guerrilleros durante la década de los 60 en América Latina, entre otros aspectos.

“Las Muchas Vidas de John Lennon” (Albert Goldman, primera edición noviembre, 1989, Editorial Lumen). Aquí el escritor norteamericano relata todo lo bueno y lo malo acaecido a Lennon durante sus 40 años de vida, sumergiéndonos a recónditas honduras del mundo cautelosamente protegido del músico, una vida que el autor describe como: de complejidad laberíntica; el libro ha sido catalogado como el más polémico sobre la vida de Lennon. 

La fiebre de obras inspiradas por el Che y Lennon ha sido universal, Nicaragua no escapa a ello… “Lennon bajo el sol”, la reciente obra del escritor José Adiak Montoya, publicada en julio 2017: un relato ucrónico o historia alternativa basada en hechos posibles, no sucedidos realmente. ¿Y si Lennon hubiera sido nicaragüense? 

La verdad es que sobre estos dos hombres con evidentes claroscuros siempre habrá historias que escribir.

El Che Guevara, el latinoamericano más universal que existe; Lennon, un músico controversial que llegó a expresar: “Somos más famosos que Jesucrito”.

El Che y Lennon, ambos tan amados como odiados, comparten ya el impasible destino e irrebatible realidad de nuestra condición humana: la muerte, empero las circunstancias de sus vidas los tornaron un ícono, casi un mito, ídolos que siguen siendo recordados por las generaciones que les han sucedido, alcanzando con ello una suerte de inmortalidad.

*Abogada y notaria pública.

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