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Este 26 de octubre fueron incorporados a la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua (AGHN) dos generadores de conocimiento, con amplia trayectoria, vinculados a nuestro país. Se trata del doctor Norberto Herrera Zúniga y de la doctora Pilar Asensio Ramos: el primero nicaragüense y la segunda española. 

En su reunión ordinaria del 5 de octubre, la Junta Directiva de la AGHN acordó por unanimidad, en reconocimiento de sus méritos intelectuales, otorgar a Norberto la categoría de miembro honorario y a Pilar la de miembro correspondiente. La ceremonia de incorporación tuvo lugar en la Sala Pablo Antonio Cuadra del Instituto Nicaragüense de Cultura. 

Nuestro presidente, doctor Jaime Incer Barquero, dio la bienvenida a los recipiendarios. Aludiendo a Herrera Zúniga ––relevante figura de nuestra enseñanza superior desde hace más de cincuenta años–– Jaime evocó la fundación de la Escuela de Ciencias de la Educación, en la cual ambos participaron. Aparte de difundir su pensamiento en el periódico Acontecer ––a través de más de cien artículos–– y en la revista Cultura de Paz, órganos de la Universidad Politécnica de Nicaragua, Norberto ha incursionado en el ensayo filosófico y ha escrito sus memorias. En otras palabras, plasmó su experiencia como ciudadano útil y ejemplar. 

Como secretario de la AGHN, el suscrito destacó en Herrera Zúniga su desempeño como rector-fundador de la UPOLI y las dos obras que ha elaborado, marcadas por sus convicciones cristianas: ¿Comunismo o cristianismo? (El Paso, Ediciones ICED, 1986) y Vale la pena vivir (en dos volúmenes). Consiste esta en un testimonio autobiográfico de José Santos Zelaya y Benjamín Zeledón, como también de los logros profesionales y pasiones políticas de Alejandro Zúniga Castillo, civilista deportivo y fundador del PLI; y de su abuelo Camilo Zúniga Córdoba, médico y cafetalero. A estos cuatro liberales, respectivamente, alude en forma abreviada: Zela, Zele, Zuca y Zuco. 

En su brevísimo discurso de agradecimiento, Herrera Zúniga sostuvo: “A medida que llego al invierno de mi vida, sigo enamorado del arte de escribir; sigo tratando de ser artesano de la palabra, porque ––recordó dos frases memorables–– “uno no deja de enamorarse cuando envejece; envejece cuando deja de enamorarse”. 

Por su parte, Pilar Asensio Ramos es doctora en arqueología y antropología de América. Egresada de la Universidad Complutense de Madrid, con la máxima calificación de sobresaliente cum laude, se ha consagrado al estudio de las culturas amerindias. En esa dirección, ha dictado conferencias a nivel universitario ––desde 2015–– en Managua, Masaya, Diriamba y Bluefields, compartiendo su especialidad con nosotros. Desplegando una capacidad expresiva y un dominio de consumada americanista, y especialmente mayóloga. Así lo reveló, una vez más, en la conferencia “Alma mater mesoamericana” ––toda una lección magistral–– con que fue clausurada la ceremonia de ambas incorporaciones. Partiendo de ejemplos de la cultura maya, Pilar exploró la presencia de esas mismas tradiciones, con sus propios aportes locales, en tierras de Nicaragua. “No se trata de averiguar ––comunicó–– si los mayas tuvieron contacto directo con los nicaragüenses precolombinos o viceversa. Mi objetivo es comprobar si ambos compartían esa identidad cultural común a los pueblos de Mesoamérica, algo que trasciende las relaciones de contacto directas”. 

Pilar consideró muy adecuada la propuesta definitoria de Mesoamérica, expuesta en 1996 por el historiador mexicano Alfredo López Austin, destinada a explicar la conjunción de creencias básicas comunes en un territorio tan extenso. “Su definición de Mesoamérica se sustenta en tres elementos interrelacionados. Primero: el de tener un patrón de subsistencia basado en el cultivo del maíz. Segundo: el tener una tradición compartida por los agricultores de este territorio. Y tercero: una historia común que permitió a esta tradición formarse y transformarse a lo largo de los siglos. Por tradición se entiende la herencia intelectual que ha sido socialmente creada, trasmitida y modificada, y ha pasado de generación en generación”. En fin, la vida sedentaria y agrícola, más una concepción del mundo chamánica (es decir, como un hábitat sagrado: cielo, tierra e inframundo), integran el corazón del concepto de Mesoamérica. 

Además, Asensio Ramos es autora de tres investigaciones sobre nuestras culturas originarias. Una acerca del arte rupestre en Las Segovias, otra en que analiza las imágenes ––también rupestres–– del cerro de Santa Julia en la Isla Zapatera y la tercera dedicada a estudiar la colección de cerámicas precolombinas del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la UCA