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Y contame: ¿cómo te fue ayer?, ¿qué hiciste? No pues… Fue un día normal. Vos sabés, lo habitual. Me levanté asustado por la mañana, hacía tanto calor. Me alisté como siempre lo hago y me fui a estudiar. Cuando estaba saliendo de casa vi cómo el cauce de enfrente estaba repleto de basura y vieras cómo apestaba. Estuve en la parada como diez minutos porque no tengo TUC, entonces esperé un mixto. Tomé uno e iba lleno.

Mientras iba en la 114 me fijé que había a un lado un grupo de vagos viendo a todos lados. De short, chinelas, camisola y gorra con el símbolo de marihuana. Vi también cómo algunos viejos iban de pie. Como más de alguno de los vagos le veía las pompis a una de las chavalas que iba a mi lado. Y luego en una parada se subió un marero a vender chicles. Y cantidad de gente tirando basura en las calles.

Cuando por fin bajé en la parada de buses, me fijé que también estaba llena de basura y apestaba. Caminé rápidamente a mis clases.

Dentro de la sección escuché repetidamente la suerte que tuvieron mis profesores de estudiar en el extranjero, las mismas historias una y otra vez. Escuché a algunos hacer preguntas obvias, sin sentido. Caminé por los mismos pasillos de siempre donde jóvenes se sientan a ver hombres y mujeres bonitas o bonitos que desearían conocer. Vi a otros besándose, vi muchos ignorando todo.

En un momento iba caminando por el parqueo y observé cómo un guardia de seguridad de la misma universidad morboseaba y enamoraba a una estudiante. Sentí molestia pero seguí caminando normalmente. Me acerqué a un bar y vi cómo algunos pedían hamburguesas y hot-dogs a las nueve de la mañana.

Al salir de la universidad, me topé con un grupo de personas que fumaban como chimenea sin importar la vida. Caminé un rato porque tenía que ir a Metrocentro. Noté cómo vagos de la calle, guardas y todo tipo de personas piropeaban y decían groserías a las chavalas en la calle, sin nada de respeto. 

Ya una vez en Metrocentro fui a unas cuantas tiendas buscando unos artículos. No los encontré pero me dio sed y se me antojó un café. Fui a una cafetería y un simple café me costaba más de 50 córdobas, entonces no compré nada. Me estresé y se estaba haciendo tarde. La comidería estaba llena, muy llena. Pasé viendo de largo la inmensa fila que había para entrar al cine, pero también vi cómo una tienda de libros estaba súper vacía.

Salí de Metrocentro para agarrar bus de nuevo, e igual que antes la parada estaba llena de basura, gente desconocida, gente vendiendo protectores para celular y miles de bolsas de agua tiradas en el asfalto. Tomé otro bus, rápido. Vi otros o los mismos vagos. Vi gente saliendo de clases. Vi muchos jóvenes que no van a clase. Se escuchaba reggaeton de fondo en ese momento. Los hits del momento. La ruta iba repleta y el busero con la misma frase: “Adelante que está vacío”.

Bajé en la parada cerca de mi casa. Estaba oscuro. Vi vagos en el puente, acechando. Me encontré un amigo y me contó que lo habían asaltado cinco minutos antes. Vi otro amigo invitándome a la vela de su madre fallecida. Qué triste.

Llegué a mi casa. Cansado. Desvelado. Hice tareas. Hablé un rato con mis amigos. No fui a la vela. Me dormí y pues acá estoy en clases, pero reflexionando de lo mucho que nos falta aprovechar la vida, el tiempo y cómo no contribuimos a crear un mundo mejor, un país mejor. 

Y no culpo a la gente que está metida en sus propios asuntos y su propia vida, al final todos tenemos derechos individuales y no queremos que nadie nos moleste por eso, peor sería que estuviésemos en las guerras pasadas, solo nos falta más amor por nuestro país.