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Apostando, de la manera que estamos apostando, en la inteligencia artificial (IA) en tanto pase a ser componente y parte consustancial de nuestras vidas y días, nos está llevando a la asfixia y muerte del humanismo en nosotros y entre nosotros.

Cuando estamos pretendiendo desplazar fuentes de trabajo engrosando filas de desempleados para abaratar costos de producción y generar más ganancias. Una modernidad así entendida y ejecutada, ¿es paso superior de evolución? Desarrollando la IA a costa del ser humano, de la humanidad. El desarrollo de la ciencia trae beneficios, pero también costos y riesgos (extremos del desarrolla), muchos de ellos con resultados: coches que no requieren conductor, sistemas de computadoras que hacen tantas funciones o armas como los drones, que seleccionan ellos mismos dónde dejar caer  bombas o disparar sus misiles. El caso de robot para ejecutar limpieza, atender en supermercados, sustituir perros lazarillos. Pero hagan lo que hagan (hagamos como los hagamos) son robots (sin alma, proyectos, ni hijos: sin amor), no son personas. En el año 2015 se hizo una carta abierta firmada por 8,000 científicos, entre los que estaban Stephen Hawking y Tom Dietterich, llamando a que la IA sea utilizada en pro y función de cerrar la brecha social, ante la visión de lo que está pasando. Y es que con IA el trabajo, comercio, turismo, finanzas, servicios, estudios, valores, industria y producción, no volverán a ser iguales.

Nada se salvará de sus efectos. Se hizo una encuesta colocando el ejemplo de un vehículo conducido por IA en la que se le presentase el siguiente dilema: al frente cruza en la calle de manera descuidada un grupo de niños o personas, al lado derecho se encuentra un andén con tiendas de comercio llenas de personas,  y a la derecha un precipicio, ¿qué decisión tomaría usted y qué decisión tendría una IA? El resultado de la encuesta sacó una visión realista del dilema de lo que la mayoría trataría de evitar (desde lo humano) sobre un mal mayor y menor, y que posiblemente tomaría el abismo, pero, ¿y la IA? Las personas encuestadas en su mayoría respondieron que preferían no tener en el vehículo una IA. El caso de una atleta que nació, caso de la vida real, con una de sus piernas con limitaciones; luego de muchas operaciones no logró mejoría, ella solicitó que le amputaran la pierna y colocasen en su lugar una prótesis.

El resultado fue tan bueno que se hizo atleta y ganó varios campeonatos. Siendo atleta pasó que su pierna buena, como pieza humana, le daba calambres, dolores, cansancio… Así que solicitó le amputaran la pierna buena para quedar con dos prótesis y lograr mayores metas. Los médicos se opusieron. El dilema y visión de lo que es, hace y a donde nos puede llevar una IA sin norte humano se dibuja incluso en el cine en películas como “Terminator”, “Robocop”… El desarrollo de la IA en 40 años no se sabe a qué nivel llegará, pero sí se predice y cree que en el 2030 el 90% de los artículos que leeremos  estarán escritos por máquinas y no por humanos: de hecho, hoy en día muchos artículos y notas que se publican no han sido redactados por mano humana.

Se dice que en el año 2029 las computadoras tendrán el mismo nivel cognitivo de las personas en igual o superior inteligencia. Y según estudios de la Universidad de Oxford, existe el riesgo de que el 50% de trabajos se consideren en poco obsoletos (taxistas, camioneros, despachadores de gasolineras, atención en supermercados, cajeros de tiendas, trabajadores de industria, etc.).

Y es que la IA requiere en su evolución cada vez menos tiempo, dinero y participación humana. Así va el futuro. ¿El futuro? ¿Cuál futuro? ¿Es eso futuro? La IA la definen como “Un proceso mediante el cual una máquina aprende igual que nosotros los humanos a partir de las vivencias de experiencias, de errores, etc. que le da mayor capacidad de tomar decisiones”. De manera que es el resultado de un proceso de “optimización” en la búsqueda de mejorar resultados. Hoy a las máquinas no solo se les enseña; memoria, captar información, reconocimiento de resultados, reconocimiento de patrones, aprender y almacenar; sino que se quiere emular la mente humana a nivel del funcionamiento de sus neuronas cerebrales con capacidad de aprender solas, sin el humano. La IA en la dirección que la llevamos desplaza y elimina al “débil” y “sobrante” del sistema. En esa dirección nos equivocamos y achicamos, pues “Un gran Hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él” (Thomas Carlyle).

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