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Parece tema de guasa, pero no lo es. Las vacas contaminan más que los automotores. Tanto, que la ganadería produce el 18% de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

En Argentina, con 50 millones de cabezas de ganado, las vacas contaminan más que toda su industria, generando daños severos al medio ambiente, al país y al mundo.

Las vacas resoplan cada tres minutos. No es respiración, sino eructos, provenientes del rumen, uno de los cuatro compartimentos que forman el estómago de los rumiantes.

El rumen representa el 53% del estómago. Allí se fermenta el alimento. En ese proceso, las bacterias del rumen producen metano, gas 25 veces más contaminante que el dióxido de carbono emanado de automotores e industrias.

El ganado vacuno necesita 28 veces más terreno y 11 veces más agua y alimentos que pollos o cerdos. A sumar el impacto destructivo en los bosques, que son talados inmisericordemente para dar más espacio a la ganadería.

Hay, a nivel mundial, campañas para divulgar el tema, pues, como han avisado 15.000 científicos hace escasos días, cada vez tenemos menos tiempo para detener el colapso.

Está, además, el efecto negativo sobre la salud del excesivo consumo de carnes rojas, cánceres incluidos. No dejar de consumirla. Combinar su consumo con carnes blancas. 

Salvar nuestro planeta requiere un cambio profundo de hábitos, alimentarios entre ellos. Para detener el colapso. Evitar llegar a una situación irreversible. Nos va la vida en ello.  

az.sinveniracuento@gmail.com