•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La OMS dedicó la semana pasada a concientizarnos contra el uso incorrecto de los antibióticos, práctica que ha generado uno de los riesgos más importantes para la salud en la actualidad: el desarrollo de bacterias multirresistentes. Las campañas en este asunto repiten ideas básicas: “NO SE AUTOMEDIQUE” es el lema por antonomasia que nos llega a la población; “PIDA ASESORAMIENTO A UN PROFESIONAL DE LA SALUD”, rezan los carteles. 

Por ello, cuando sos beneficiario del INSS y la profesional de la salud te pauta antibiótico para curar una bronquiolitis, confiás en que este fue correctamente indicado. Sin embargo, el acceso a Internet en la actualidad lo ha cambiado todo, poniendo en entredicho cosas que en el pasado jamás cuestionaríamos, como por ejemplo, la capacidad de un médico para prescribir un tratamiento. Tras llegar a tu casa, “consultás” en la Web buscando aprender más sobre la bronquiolitis, y descubrís que esta ¡no se cura con antibióticos!

Tu afección, o más bien la de tu bebé, muy posiblemente esté causada  por un virus contra el cual los antibióticos son completamente inútiles. El antibiótico no solo no surtirá ningún efecto, sino que además, al destruir su flora bacteriana intestinal, debilitará un sistema inmunológico inmaduro que ya de por sí está siendo golpeado por la infección vírica. 

Eso es lo que me mal-orientó la profesional de la salud. Lo que sí debió orientarme y no me orientó, es que cuidara la hidratación del bebé, su alimentación, su descanso, que lo mantuviera incorporado para ayudarlo a respirar, en un lugar limpio y bien ventilado, alejado de humos,que extremáramos la higiene…. Medidas todas ellas muy importantes, necesarias para cuidar del bienestar del bebé, que deben realizar las familias, pero que son (¡oh que sorpresa!) gratuitas. 

De remate, en la sala de espera de pediatría nos visitó una señora muy amable haciendo promoción de una marca de fórmula infantil… ¡en un hospital! Cuando precisamente es la lactancia materna el factor protector número uno contra las infecciones, junto con el lavado frecuente de manos. 

Muchas personas leerán estas líneas y pensarán que cuanto más medicamentos, mejor. ¿Juzgaríamos como correcto que el profesional de la salud nos mandase a casa con un bebé enfermo con bronquiolitis sin nada más que un triste acetominofén? Es muy posible que para muchos la respuesta sea un no mayúsculo. 

En conclusión, vemos cómo la sobremedicación en el subsistema de salud previsional se interrelaciona con una cultura del abuso de medicamentos perfectamente instaurada en nuestra sociedad. Por supuesto, estos fenómenos no son inocuos para la salud, ya que todo medicamento produce efectos secundarios: tomar medicamentos es una buena idea solo cuando los posibles beneficios superen a los riesgos potenciales. Podemos intuir el impacto de la sobremedicación en el famoso problema de la sostenibilidad financiera del INSS. El antibiótico que en mi Institución Proveedora de Servicios de Salud se está mal-pautando para tratar las bronquiolitis, es un sobrecosto que contribuye a agravar la insostenibilidad financiera del seguro social. 

Como telón de fondo, el uso indebido o incorrecto de los antibióticos sigue aumentando la resistencia de las bacterias para las que sí son necesarios los antibióticos. Algunas de ellas causan infecciones graves y a menudo letales, como la neumonía. Ya existen bacterias como estas, resistentes incluso a los mejores antibióticos disponibles. Son bacterias multirresistentes para las que ya no contamos con antibióticos eficaces. Todo un despropósito. 

* Madre, economista y especialista en género.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus