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Todos los ciudadanos tenemos nuestros propios intereses y preocupaciones que marcan las expectativas que tenemos de la sociedad y el Gobierno. El grado de aprobación que reciben los gobernantes y los políticos depende de la manera cómo actúan ante los temas que le interesan a la mayoría. Hay quienes tienen la tendencia a creer que la mayoría piensa en todo como nosotros y les interesan las mismas cosas. Pero no es así; cada cual tiene sus prioridades dependiendo de múltiples factores entre los cuales sobresalen la edad, el nivel de instrucción y la situación socioeconómica.

Usualmente nos relacionamos más con personas de nuestra edad, instrucción, grupo social y condición económica, con los que coincidimos en nuestros intereses y podemos creer erróneamente que toda la gente piensa igual que nuestro entorno. De allí la importancia que tienen las encuestas para que los gobernantes, dirigentes políticos, analistas, periodistas, formadores de opinión, sociólogos y el público en general se puedan formar una idea muy aproximada de las preferencias de la mayoría de los nicaragüenses, las cuales evidentemente serán coincidentes con la edad, nivel de instrucción y condición socioeconómica que tiene la mayoría de nuestros conciudadanos. Por eso es un gravísimo error menospreciar las encuestas.

A veces no logramos comprender el comportamiento político del pueblo o nos resistimos a creerlo porque no tomamos en cuenta varios indicadores que demuestran una realidad que no siempre vemos o no queremos ver. Para un buen número de dirigentes y comentaristas políticos, que son personas mayores, ilustradas y de medio a alto nivel socioeconómico, tienen prioridad temas como la institucionalidad, la legalidad, la independencia de los poderes del Estado, la democracia electoral y la honestidad en la administración pública. Pero, aunque todo esto debería interesar a todos los ciudadanos como asuntos prioritarios, no son las cosas que interesan a la mayoría. Por supuesto que debemos brindar más educación para elevar la cultura política del pueblo; pero, para eso, se debe permanecer o llegar al poder público, y lograrlo pasa primero por responder a los temas que hoy al pueblo le interesan. 

Estos son los intereses de la gran mayoría de los nicaragüenses, según la última encuesta de M&R Consultores; al 91% le interesa su salud; al 76.8% su trabajo; al 70.1% la unidad familiar; al 60% el bienestar económico; al 56.4% su educación; al 47.4% la religión; y al 33.9% tener amistades. Todos esos intereses están por encima de la democracia que solo interesa al 33.1%. La democracia está al mismo nivel que el deporte, que también interesa al 33.1%; y la política solo interesa al 17.5%. Para la mayoría, los principales problemas del país son los económicos: 76.3%; mientras que los problemas políticos interesan apenas al 3.6%.

Entre los económicos destaca el empleo 38.9% y la pobreza 27.4%; mientras la carestía de la vida marca solo un 8.9%. Únicamente al 9.2% le preocupa la corrupción; y solo al 7% le preocupa la delincuencia. Lógicamente, temas como salud, empleo o bienestar económico están vinculados con la política, pero el pueblo no lo ve así, y hace un “parteaguas” entre economía y política, con un alejamiento -casi un rechazo- del tema político, tanto institucional como partidista.

Estos indicadores muestran que los temas abordados por quienes enfatizan en la democracia, la institucionalidad u otros temas políticos, no logran captar el interés popular y, como se dice, el pueblo “no los compra”. Probablemente también se está cosechando una pérdida de credibilidad por transmitir un mensaje emotivo muy apasionado y por eso alejado a veces de la objetividad y pecando de exageraciones y omisiones; o mensajes que conducen a posiciones extremas y aún violentas, lo cual rechaza un pueblo hastiado de guerras y de intromisiones externas en nuestra política nacional.  Además -en el caso de la oposición- del desencanto por partidos políticos que se dividen y subdividen, y se atacan ferozmente entre ellos, en vez de trasmitir un mensaje de interés sobre los temas que las encuestas revelan que interesan al pueblo. Una buena estrategia política debe considerar seriamente esto.

Abogado, periodista y escritor
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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