•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿Puede una mujer morir dos veces? Suyén Massiel González, de 21 años, trabajadora en un salón de belleza en Managua, madre de un niño de 4 años, fue asesinada dos veces. Primero, con 6 tiros de un revólver calibre 38 que disparó su asesino, horas después fue asesinada por segunda ocasión. Las especulaciones alrededor de su estilo de vida mataron lo que quedaba de ella: su dignidad. La misoginia la mató moralmente.

En la nueva plaza pública que son las redes sociales, la misoginia hacía de las suyas. Una parte de la sociedad se sentía con derecho a cuestionar su vida, con un sentido de supremacía moral basado en normas sociales que alimentan la desigualdad y fortalecen los prejuicios alrededor de las mujeres víctimas de violencia machista.  

El doble asesinato que sufrió esta joven que integraba la fuerza laboral de este país, nos plantea el desafío social de revertir normas sociales que alimentan la desigualdad y los estereotipos de género, así como potenciar el uso de los medios de comunicación tradicionales y los nuevos medios, para cambiar actitudes frente a las mujeres y las niñas, fomentar un lenguaje y abordaje respetuoso de la vida de las mujeres víctimas de violencia, sus familias y su legado.   

En 1995, durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, la plataforma de Beijing tuvo un capítulo especial dedicado al potencial e influencia de los medios de comunicación para promover el avance y el desarrollo de la mujer. En el tiempo, 22 años después, tenemos nuevos recursos. El uso de las redes sociales para informar, sensibilizar, transformar actitudes y prácticas. Apelando al poder de la comunicación para el cambio cultural tan anhelado. 

A través de medios de comunicación realmente comprometidos con el discurso de igualdad y garantes de las formas en el abordaje noticioso, podemos construir la solidaridad entre los géneros y desarrollar competencias ciudadanas, como abogar por los intereses de los demás.  

Desde los medios de comunicación, los tradicionales y los nuevos medios, podemos fomentar la presentación de voces e imágenes no estereotipadas de la mujer, promoviendo referentes positivos de mujeres que inciden en el ámbito económico, político y social. Para llegar ahí es determinante aumentar la participación de las mujeres en la expresión de sus ideas y toma de decisiones. Tener mujeres con un lugar en la mesa, con voz y voto en los consejos editoriales, participando en programas de debate y mesas redondas donde se aborden temas de coyuntura política, social, económica, las ciencias y la tecnología. 

Cuando el medio de comunicación adopta genuinamente en su agenda el tema de igualdad de género y la prevención de violencia de género, se construye una narrativa en función de la igualdad y la equidad. Las audiencias absorben de los medios de comunicación, ideas, creencias positivas o creencias dañinas, en dependencia de cómo es la narrativa, el estilo y las formas. 

Paradójicamente, el asesinato de Suyén ocurrió en un tiempo cuando estamos en la Jornada de 16 Días de Activismo de la Campaña Mundial contra la Violencia hacia la Mujer, que inicia cada 25 de noviembre. El llamado es a que todas y todos, desde nuestro ámbito inmediato de acción, ya sea desde los medios de comunicación tradicionales o los nuevos medios como las redes sociales, adoptemos una narrativa respetuosa de las mujeres y las niñas, de su dignidad, de su vida y nos involucremos activamente en esta causa común: construir una sociedad más justa y segura para las mujeres y las niñas.

* La autora es comunicadora social, 
especializada en Gerencia de lo Social. 
 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus