Denis Alberto Torres Perez
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En ocasión de la realización en nuestro país de los Juegos Deportivos Centroamericanos quiero traer la afirmación de Irina Bucova, directora general de Unesco en el sentido de que el deporte es una pasión compartida por hombres y mujeres de todo el mundo, es un factor de bienestar físico y empoderamiento social; una herramienta para igualdad, especialmente la igualdad de género y de inclusión... no hay terreno más sólido que el deporte para alimentar los valores que todos compartimos solidaridad, responsabilidad, respeto, honradez, trabajo de equipo, igualdad, motivación y autoestima.

Para nosotros los hacedores de paz, el deporte es también un medio portador de esta elevada aspiración de la humanidad, traspasa ideologías, razas, idiomas, ideas políticas, religiosas y culturales, para generar un espacio de encuentro humano fraterno y solidario. El deporte afirma el amor a la vida, educa en el esfuerzo, el respeto y el trabajo colectivo para alcanzar objetivos superiores.

Nuestra vicepresidenta, poeta Rosario Murillo, señalaba que estos juegos aunque promueven la competencia, es una competencia sana, no aquella que se da sobre el aplastamiento del otro y que expresa los sentimientos más oscuros. Existen comunidades en donde se juega sin importar quién gana, pues para esas comunidades lo importante es el juego, la alegría que produce, no existe el concepto de competencia, así es su cultura. Estos encuentros son encuentros de paz porque nos permiten encontrarnos, relacionarnos y conocernos con jóvenes de otros países  y con ellos sus culturas, sus sentimientos, sus percepciones, lo cual nos une y aleja el conflicto. El Estado y las entidades educativas de todos los niveles deben desarrollar de manera sostenida políticas deportivas que permitan un crecimiento integral de nuestra juventud.

* El autor es director del Instituto Martin Luther King de la Upoli