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Cada país, para alcanzar su desarrollo, está obligado a mejorar sustantivamente su sistema educativo. Hemos principiado a andar por ese camino. Sin embargo, la educación es una función que tarda en llegar a la plena conciencia de la sociedad. No solo comprende el aspecto formal de aulas y maestros. Abarca lo que designamos como extracurricular. El deporte es uno de esos componentes. La naturaleza de los seres humanos en su doble estructura corporal y espiritual necesita condiciones para alcanzar la plena funcionalidad. 

Quiero recalcar en el gran desarrollo que hemos tenido en la práctica deportiva. Hasta el más redomado opositor debe reconocer que hay dos realizaciones de este gobierno. Una, la construcción de magníficas instalaciones deportivas. Un estadio de beisbol de tal calidad que no tiene comparación en Centroamérica. En los municipios hay instalaciones modestas de acuerdo al tamaño de la población. Hasta los más apartados pueblos llegan los equipos. Tenemos dos estadios de futbol, en Managua y Estelí, que posibilitan celebrar encuentros internacionales en la Concacaf. Recuerdo el llenazo del estadio para la competencia contra Jamaica.

Ahora, para los Juegos Deportivos Centroamericanos, se remodeló el Polideportivo España que casi puede decirse es un gimnasio nuevo. Se construyó otro gimnasio, el Alexis Argüello, y una piscina olímpica. Todos llevan los nombres de nuestros héroes deportivos.

Sin embargo, una preocupación es que se sepan administrar y se les dé el adecuado mantenimiento. La ciudadanía tiene el gran compromiso de saberlas usar y no dañar estas obras que tanto cuestan.

El otro aspecto es que los resultados de las competencias muestran que hemos dado un gran salto. Antes íbamos a la cola de nuestros países hermanos. Ahora nos damos de tú a tú. Es cierto que Guatemala nos supera en medallas de oro, pero en el total estamos muy cerca del primer lugar. Eso ya es positivo, porque no basta tener instalaciones, hay que aprovecharlas.

Qué mejor forma de combatir los vicios que nuestros jóvenes compitan por las glorias deportivas. Avanzamos en el ideal de educar integralmente al ciudadano. Sabiduría en las mentes y salud en los cuerpos. Como en los mejores tiempos de Grecia.

Pero no se nos escapa que también en la educación musical vamos adelante. Nuestras universidades tienen orquestas y coros. Grupos de bailes folclóricos para conservar nuestra cultura. No es todo lo deseable, pero vamos por buen camino. Ladran, la caravana avanza.