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Con el cambio de la universidad colonial a la universidad napoleónica, cambiaron el tipo de conocimientos que se enseñaban las Ciencias Naturales, por ejemplo,  sustituyeron a la Teología, no obstante la universidad continuaba siendo la misma: una institución elitista, con igual administración académica e igual manera de hacer y concebir la enseñanza. Frente a esta situación es que se rebelaron los Estudiantes de la Universidad de la Provincia de Córdoba, Argentina,  en 1918, iniciando para nuestra región el movimiento conocido como de la Reforma Universitaria de Córdoba. Producto de este singular hecho, la universidad latinoamericana asume una manera extraña para la época y que va a marcar el futuro de la institución cultural en la región, tal fue la autonomía universitaria, respecto a cualquier otro tipo de entidad religiosa o  política, tal a como lo había sido en las etapas anteriores.

Coincidiendo con los cambios que se estaban dando en el interior de las universidades, múltiples cambios se producían en los entornos económicos y sociales de las mismas, como consecuencia de las nuevas relaciones que se establecieron entre la metrópoli y los países de la periferia capitalista, pasada  la Segunda Guerra Mundial, logrando consolidarse estas en el modelo conocido como de  ‘’ sustitución de importaciones de bienes de consumo’’, cuya principal característica fue el ingreso a los países de la región, de una mezcla de capitales, más tecnologías, más fábricas, más bancos, los que obviamente demandaron cambios en la esfera educativa, especialmente de las universidades, productoras  del  personal necesario para facilitar los cambios que se estaban dando. A este proceso respondieron los Estados convirtiéndose en verdaderos aparatos de reproducción de la dependencia económica, política y cultural, lo que implicó un conjunto muy amplio de cambios en la vida de los mismos y de nuestras sociedades, especia
lmente en el terreno educativo. A esta fase del capitalismo en América Latina las Ciencias Sociales la llamaron capitalismo desarrollista, o simplemente desarrollismo, y a la universidad que le sirvió de medio de reproducción cultural: se le llamó universidad desarrollista. 

Para el caso de Nicaragua, con el logro de su autonomía el 25 de marzo de 1958, la Universidad Nacional Autónoma, inicia el proceso de fundación de la universidad contemporánea en nuestro país, en consonancia con el proceso de modernización del capitalismo dependiente, a través del cultivo algodonero (1951-1959). Nacía así la universidad desarrollista en Nicaragua, mezcla de la universidad napoleónica (dispersa, desarticulada y fragmentada), de los años setenta del siglo XIX y de la modernización capitalista y la Alianza para el Progreso de los años sesenta del siglo XX. 

Algunos hitos de  este proceso fueron los siguientes: a inicios de 1960, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) con sede en León, crea dos nuevas filiales una en Managua  y otra en   Jinotepe. El 15 de enero de 1963, por primera vez en este tipo de instituciones, la UNAN presenta su Anteproyecto de Desarrollo de la Universidad para el período de 1963-1966. A semejanza del Decreto Zavala del 3 de abril de 1879 para la Universidad Napoleónica, este documento inaugura la idea de la Universidad Desarrollista en Nicaragua. Características de la Universidad Desarrollista, según su formato nicaragüense  fueron: se continuó con la organización de la Universidad dividida en Facultades y Decanatos,  pero se introdujo “el principio de la departamentalización”, a imagen y semejanza del Departamento académico de origen norteamericano, como unidad básica para que la Universidad cumpliera su Misión, y se creó el Ciclo de los llamados Estudios Generales, obligatorios para todos los estudiantes al iniciar sus es
tudios universitarios. 

La Universidad Desarrollista en Nicaragua, igual que la Universidad Napoleónica venida de Francia y en boga en América Latina y el Caribe desde mediados del siglo XIX, no surgió de manera autónoma, como conclusión y acuerdo del debate y el  desarrollo del pensamiento universitario nicaragüense, sino que la misma fue producto de la influencia externa para todas las universidades de la región, organizada por el Consejo Superior Universitario Centroamericano (Csuca), con el patrocinio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fundación Rockefeller. Así, las facultades y la descentralización (más precisamente la desarticulación entre investigación y docencia en la Universidad) vinieron a Nicaragua de España y Francia en el siglo XIX, y los Estudios Generales y los Departamentos Académicos, vinieron de los Estados Unidos de América en el Siglo XX.