Bayardo Altamirano
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Se observa con preocupación las guerras que Estados Unidos sostiene en diferentes lugares del mundo. Nos ponen con el credo en la boca. Pero hay un aspecto del conflicto que pasa desapercibido. La batalla financiera que causará mayores impactos. Rusia y China han dado el primer paso para la creación de una plataforma de compra y venta de oro entre las naciones Brics, separadas del tradicional comercio del metal. Cuando se concrete, la economía mundial se transformará y el dólar perderá su hegemonía. La sacudida será como un  terremoto.

La potencia imperial ha usado el dólar para controlar al mundo. Por lo tanto, quieren separarse de ese control con la implementación de un nuevo tipo de patrón oro. Esta separación ocurre cuando los países occidentales continúan optando por el  dinero fiduciario en lugar del dinero mercancía, con el dólar estadounidense como divisa internacional.

En Asia ven el oro como dinero superior, algo que Occidente ha olvidado debido a toda la riqueza en papel crédito acumulada. El comercio de oro en el mercado extrabursátil en 2016 fue cerca de diez veces superior a la cantidad del metal guardada en los sótanos. Una estafa insostenible.

La iniciativa del bloque Brics prevé la realización de las primeras transacciones entre Moscú y Pekín en 2018, respaldadas en su totalidad  por oro físico. Tal sistema provocará un alza en el precio de las existencias físicas del oro y la consecuente eliminación de los mercados tradicionales del metal, haciendo que el dólar aterrice del vuelo que mantiene desde que se desligó del sistema de Bretton Woods en 1971.

Las estafas en papel de Nueva York estallarán cuando la función del papel oro caiga a cero. Bastará que una fracción de los inversores reclame el oro físico que le corresponde. Presenciamos una batalla entre divisas: una respaldada por un activo sólido y otra por promesas que las generaciones futuras pagarán mediante deuda, inflación e impuestos cada vez mayores.

La larga hegemonía del dólar estadounidense como moneda de primacía mundial se verá derrocada dentro de poco. 

Las tres monedas principales están obligadas a compartir protagonismo. El yuan podría posicionarse como moneda principal en caso de que su Gobierno adopte las reformas adecuadas. El franco francés, el marco alemán y la libra esterlina también contarán con relevancia internacional. La pregunta del millón es qué hará Trump cuando se percate del quiebre. Dios nos agarre confesados.

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