•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Cada vez es mayor la queja de jóvenes que no pueden asistir a una celebración con sus compañeros y amigos, si no es con la presencia de alcohol; con la presión a que se debe tomar y compartir un trago y luego otro… Cada vez es más frecuente en nuestras actividades sociales y familiares —aún las ocasionales— en las celebraciones como 24 y 31 de diciembre, que la ingesta de alcohol en cantidades se ha transformado en pauta indispensable, vital e inseparable de la celebración. Cuando hablamos de alcohol, ha de  tenerse en cuenta que actúa como depresor en el sistema nervioso central, que es la razón que provoca el que actuemos de manera impulsiva (sin pensar).

No es el caso de presencia del alcohol que en sí misma, no representaría un problema mayor si se controla su ingesta; es el caso de la sobreabundancia de licor con relación al número de asistentes. El dicho popular ilustra esto que nos pasa: “puede faltar cualquier cosas menos guaro”, es decir, menos alcohol. Porque si no existe en cantidad suficiente, no existirá algo que motive esa “alegría”. Haciendo depender del mismo alcohol la existencia de una verdadera celebración. Al punto que olvidamos el motivo y lo ocupamos como pretexto para reunirnos y consumir licor en cantidad desconsiderada e inmoderada: de manera dañina. Hemos  de reflexionar en conjunto, y con palabras y acciones llegar al convencimiento que no es tanta la urgencia y trascendencia de llevar tanto licor a una mesa, copas y vasos y al estómago de los comensales. Porque sencillamente es líquido banal cuando es en exceso. Cada encuentro entre amigos y familia debe funcionar con la lógica de querer que se repita, y no como desleal presagio que al hacerlo hoy, en tal inmoderación, es hecho portador de inseguridad de nuestra integridad física y psíquica por el daño directo y colateral que el consumo de alcohol provoca (accidente de tránsito, pleito u otra consecuencia). El exceso nos niega el razonamiento, conocimiento y reconocimiento de la realidad. Basta ver las noticias del día, del día anterior y aún antes; para tener una idea lúcida en que terminará el día de mañana si repetimos lo que hicieron estos muertos y lesionados de las noticias.

Nos está faltando en los hogares prudencia e inteligencia a la hora de comprar y llevar tanto licor a nuestras noches de celebración, cantidad excesiva y colocarlas sobre la mesa al libre albedrío del consumo, a sabiendas que algunos de los presentes no gozan de tal libertad de discernimiento por ser, o estar en camino de ser alcohólicos. Algo que nos llama a ver, comprar y actuar con más tacto. Recordemos que entre nuestros familiares, amigos y compañeros de estudio o de trabajo, existen algunos que cuando entran en contacto con el licor, pierden el control del consumo de licor; en un enfrentamiento (persona vs alcohol) donde siempre gana el alcohol.

Por su dependencia psíquica y física; y una vez que inician no pueden parar. Estamos siendo incapaces de variar este sistema de fiesta y celebración. ¿Por qué no hacerlo de otra manera? ¿Qué pasa cuando el alcohol ha llegado a la ingesta mayor de lo debido? Se pierde la consideración al sexo opuesto, se baila de manera ridícula, se pierde el control de las palabras y se ofende, se cree que se está siendo gracioso antes el resto cuando en realidad se hace la vergüenza, quebramos objetos, producimos accidentes de tránsito, provocamos muertes y lesiones, damos un paso más al alcohólico (si es que ya no lo somos), afectamos a los que nos rodean, perdemos el conocimiento, generamos agresividad, dañamos nuestras neuronas, provocamos lagunas mentales, perdemos nuestros valores al hacer las cosas, nos volvemos intolerables...

Un etcétera que puede ser muy largo, pero no menos triste de las cosas dichas. Estamos haciendo de las reuniones sociales, y más aún, de las reuniones familiares; las escuelas base de los futuros alcohólicos potenciales. Si esto lo sabemos, porque incluso a lo interno ya lo vivimos en años anteriores con los mismos que hoy llegarán, entonces ¿Por qué no disminuir, o si es mejor eliminar, esa cantidad de alcohol? Una copa no está mal, pero existe cierto número y luego de ese número, es donde las cosas irán para mal. El alcohol es una de esas sustancias que dan falsas alegrías, emociones y valentía. ¿Si sabemos que la moderación y consumo responsable y vigilado es la clave? si es así, y sabemos que es así ¿Por qué en vez de abundar en alcohol, no abundamos este 31 de diciembre  en comida y disminuimos la cantidad de licor?