Natalia I. Chávez Arróliga*
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La frase está gravada en 121 tumbas del cementerio Darwin, Malvinas, que conservan los restos de soldados argentinos que al final de la guerra de 1982, no pudieron ser identificados.

En diciembre de 2016 los gobiernos de Argentina y el Reino Unido hicieron un alto en sus diferendos sobre la soberanía del archipiélago, acordando identificar los restos de los combatientes muertos en el campo de batalla en observancia al derecho internacional humanitario, un proyecto liderado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Equipo de Antropología, los cuales desde hace meses trabajaban procesando las muestras de ADN recolectadas en las 121 tumbas del campo santo, cotejándolas con muestras de un banco genético proporcionado por familiares de excombatientes, la ardua labor desde sus inicios fue un proyecto inédito. 

A efectos humanitarios, la identificación de los muertos en conflictos armados y catástrofes, es una tarea clave inherente a la importancia y la dignidad de los muertos para sus familias y para sus pueblos, estatuida en los cuatro Convenios de Ginebra.

El derecho internacional humanitario requiere que las partes beligerantes protejan la dignidad de los muertos, eviten su expolio y profanación y hagan todo lo posible por llegar hasta los cadáveres, recogerlos, documentar su situación y, en la medida de lo posible, identificarlos.

El uno de este mes, el Comité Internacional de la Cruz Roja  entregó a las delegaciones de Argentina y Reino Unido los informes forenses resultantes del trabajo realizado, logrando verificar la identidad de 88 argentinos caídos durante el conflicto bélico en el Atlántico Sur.

A ese respecto, el secretario de Derechos Humanos argentino, Claudio Avruj, destacó que: “Recibimos con mucha emoción de manos de la Cruz Roja Internacional los resultados del procedimiento de identificación de nuestros héroes de Malvinas, que se llevó a cabo en el cementerio de Darwin”. “El equipo forense ha identificado a 88 soldados, que representa una tasa de éxito alta, resultado del riguroso proceso de identificación forense”, agregó.

Según el funcionario argentino, “se trata de la tarea humanitaria más importante que se recuerde para honrar a nuestros caídos en Malvinas. Nos sentimos muy conmovidos porque estamos acercándoles a las familias una caricia del Estado, un fuerte gesto de acompañamiento y reconocimiento”.

Los estudios de reconocimiento de los restos a cargo de Morris Tidball-Binz tuvieron lugar entre el 20 de junio y el 7 de agosto, con 14 especialistas forenses de Australia, España, Chile, México y el Reino Unido, destacando los miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), liderados por Luis Fondebrider.

Las autoridades argentinas informarán de forma confidencial los resultados a las familias que solicitaron la identificación de sus seres queridos, conformando un equipo de sicólogos, escribanos y funcionarios junto a la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, para encarar las entrevistas con cada familiar inscrito como encargado de recibir la información relativa a la identidad de su pariente.

En este sentido, el secretario de Derechos Humanos argentino, Claudio Avruj destacó que: “En los próximos días, vamos a reunirnos con los familiares en el Archivo Nacional de la Memoria, para entrevistarnos y hacer entrega de los resultados correspondientes”.  

El trabajo del CICR culmina con la identificación de los caídos. Sin embargo, el próximo año el gobierno argentino prepara un viaje de las familias a Darwin, donde se colocarán las lápidas con nombre y apellido de aquellos argentinos reconocidos en este proceso.

La guerra de las Malvinas culminó con la derrota del país sudamericano y un saldo de 649 soldados argentinos muertos, de los cuales casi la mitad pereció en el hundimiento del crucero General Belgrano. Un total de 255 británicos fallecieron en el conflicto.

Gran Bretaña habilitó en 1983 el cementerio para sepultar a combatientes argentinos enterrados previamente en los campos de batalla. Hasta ahí han llegado en los últimos años familiares de los caídos en diversos viajes acordados por las autoridades británicas y argentinas.

La humanitaria labor marca el final de una etapa, lográndose identificar a estos jóvenes cuyas lápidas hasta hace poco rezaban: “Soldado argentino solo conocido por Dios”, quienes entregaron sus vidas en una controversial e injusta guerra con el mayor coste de bajas, y que pese a que ello no los levantará del sueño eterno, permitirá a cada familia tener un cierre más digno y humano… al tener la certeza que ahí, en Darwin, Malvinas, descansa aquel ser amado que un día partió hacia la guerra para defender la soberanía de su patria, en un viaje sin retorno hacia la eternidad!

* Abogada y notaria pública.

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